No diré que he llegado a la extensión de perdonar a Amanda, ni que le di refugio a ella, solo fue a la nena. Amanda la visita de vez en cuando, la niña sabe que ella es su madre, y esta me pasa puntualmente todos los meses el dinero necesario para su crianza. El plan es que algún día venga por la niña… Ese es el plan.
—Se nos hace tarde — miro el reloj — ¿Quieres llevar el pelo suelto hoy o que te lo recoja?
—Recógemelo. Hace calorrr — se queja agarrándose el cabello.
—Ve a buscar el peine y los lazos entonces. Andando — le doy una palmadita en la espalda para que vaya corriendo a su habitación.
Termino de servirme el café, prepararle la lonchera a la niña y darle algunos mordiscos a mi tostada. Unos segundos después sale Amy con su cepillo y sus lazos para cabello favorito. La peino frente al televisor de la sala, están pasando el noticiero de la mañana.
—En un trabajo en conjunto con la INTERPOL, fue capturada en el aeropuerto de Verona – Villafranca en Italia, América Belmonte…
Mi cara se levanta de inmediato a la pantalla para verla… a esa mujer. Es América definitivamente, mi terrible madrastra esa que huyó por tantos años. Está siendo escoltada por algunos funcionarios, esposada y con un color diferente de cabello. Oculta su rostro de los flashes de las cámaras, aunque no puede esconder su vergüenza.
¿Cómo hacerlo? La presentadora del noticiero habla de la lista de cargos de los que se le acusa. Incluyendo su asociación con los Kosnikov, que ya es de voz popular, las fechorías de las que se les acusan. Vladimir junto con su esposa Anfisa, andan prófugos de la justicia todavía.
—Amy… Bemonteee… Mary… Bermonte… ¿Esa señora es nuestra familia? — señala al televisor mi sobrina.
Tomo el control remoto para apagarlo de inmediato. Amy no tiene que saber que América es su abuela. Así como no debe saber a esta edad lo manchado que quedó nuestro apellido. ¿Qué por qué Amy tiene nuestro apellido? Culpen al ego de Sergio, le pidió a los esposos que llevase nuestro apellido, ya saben el legado familiar. Menos para que los Wells se hicieran cargo de ella.
—No lo es. Tu única familia es tu mamá Amanda, y yo, tu tía — le explico.
—Mamá, mami y Amy — se cuenta los dedos.

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