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Estoy de buena suerte este día. Hemos podido pasar buscando mi vestido y me encaja como un guante. Además, el almuerzo estuvo de maravilla y andamos en la tienda departamental, en la sección de novios para hablar de la lista de regalos.
Mateo está a mi lado y ambos andamos viendo en el monitor las opciones que nos muestra el asesor. La mayoría están tachadas, a excepción de las más costosas.
—¿No se irán al Caribe de luna de miel? La cámara fotográfica, suena como un buen regalo — comenta Mateo — Quiero darles ese regalo por mi parte.
—El televisor y la secadora, también lo hacen, esa será la segunda parte de nuestro regalo. Qué sean esas tres opciones. ¿Tienen la lista de regalos completa? — pregunto al asesor.
—Todos los regalos están cubiertos. Los novios estarán muy emocionados al enterarse — menciona este.
Esa era mi idea final. Giana me había comentado que había puesto algunos regalos costosos en la lista por si tenía suerte, en realidad piensa que nadie se los regalará, nosotros se los daremos. Hacemos el proceso de pago y rápidamente andamos bajando por las escaleras mecánicas. Aunque me distrae el departamento de niños. Hay un gran anuncio que indica el 30% de descuento.
—Amy necesita una nueva pijama. Está creciendo tan rápido. Veamos si se la puedo conseguir — le indico a mi novio.
Nos acercamos a la ropa de niñas, y allí me pongo a buscar pijamas para mi sobrina. Mateo se pone a buscar en otra parte. Me enseña un conjunto súper adorable para bebé.
—¿No está lindo?
—Hermosoooo… — la voz me sale chillona al quedar enamorada del conjunto, lo tomo entre mis manos — ¿por qué no pueden quedarse así de chiquitos por más tiempo?
—Porque así es el rumbo de la vida. Amy crecerá y cuando lo haga… sabes que ella vendrá a buscarla Marianne…
Un peso desagradable se siente en mi estómago con su observación. Uno que ignoro.
—¿Eso será malo? Ese es más bien el plan. Qué Amanda se logre estabilizar, y venga a buscar a su hija.
—¿Y cómo te sentirás cuando eso? Te has encariñado mucho con ella, y la has cuidado desde pequeña. Dices que no sabes por qué te llama mami, pero los dos sabemos que sí lo sabes.

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