—Sí es genial, lo admito. Pero ¿realmente no cuentas con la aprobación de Leonel? ¿Te escapaste o qué? — tengo que cuestionar — Es tu padre, se preocupa por ti. Es natural.
—Yo sé… pero algunas veces es tan agobiante. Mi mamá lo tuvo que convencer, y yo recordarle que no debía hacer conmigo lo mismo que mi abuelo hizo con él. De ahí se produjo el ultimátum.
—Qué bueno que hayan llegado a un acuerdo. ¿Cuándo sale tu vuelo? — me percato de que no le ofrecido nada — ¿Has cenado? ¿Quieres algo de beber?
—Sale en la madrugada y… — a Sara de repente se le cae la sonrisa y ve aterrada a mi sofá.
Veo en su dirección, lo que está observando es a Amy que se está escondiendo con el sofá. Se asoma a ver tímida, creo que piensa que no la estamos viendo. Río.
—Amy, no tienes que esconderte. Ven a saludar a mi amiga, Sara — le invito.
Mi sobrina sale de su escondite, camina con la carita en el suelo a donde estamos. Pongo mi mano sobre su hombro.
—Hola… soy… Amy… Amy… Bemonte — se presenta mi chiquita.
Yo estoy encantada, la que no lo está y me extraña es Sara. Ella ve entre la niña y yo agonizante. No comprendo su susto.
—¿Es… tu hija? ¿Tu hija… con mi tío? — pregunta con el corazón en la boca.
Muero tres veces del bochorno con tal presunción. Mis mejillas se enrojecen y mis labios tiemblan.
—Ve a tu habitación por un rato bebé. Tengo una conversación de adultas con mi amiga. ¿si?
Amy me hace caso, se va a su habitación mientras yo tengo que aclarar un gran malentendido, ante la mirada de horror de Sara.
—Amy no es mi hija. Es mi sobrina ¿ok? — afirmo.
—¿Por qué se parece tanto a ti? ¿Por qué se parece tanto a mi tío? ¿Por qué vive contigo? Hay juguetes por todos lados… ¿mi tío lo sabe? ¿Qué tienes contigo el fruto de su amor? — se cubre la boca dramáticamente.
Mi mano tapa mi cara por semejante novela de Sara.
—Si se parece a mí o a Luciano, es porque ella está enlazada a ambos sanguíneamente. ¿Lo sabes no? Mi media hermana Amanda, su madre, es media hermana de tu tío Luciano. Amy se queda conmigo por los momentos por un trato de las dos — explico.
Sara niega y viene a tomarme de las manos. Me la quedo mirando confundida, ella con los ojos mojados.
—Mary… si sí es la hija del desquiciado de mi tío, ella tiene que saberlo. Yo sé que mi familia no hizo bien contigo, no estuvo cool que mi tía Lucía te haya dicho que dejases de buscarlo. Pero tienes que entenderla, a todos nos caíste bien, y mi tío, es mi tío. Es así desde que lo conozco.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Un contrato inesperado con mi jefe