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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 32

—No podemos tener más sorpresas con mi matrimonio y TU SOBRINO así de cerca — habla resaltando las palabras más jugosas para que los demás se enteren — El sábado por la noche, Andrew y yo oficiaremos una cena de bienvenida en nuestro departamento a tu nueva pareja. Estarán papá y mamá. Créeme que todos estamos entusiasmados de saber más de su relación, y saber si es que terminará en matrimonio. Digo, tu mano sigue vacía.

Con una mirada mordaz a mis dedos desnudos, esa infeliz se va. Dejando a los que la escucharon con dudas sobre quién rayos era mi nuevo novio, si era verdad lo de que era uno de nuestros superiores y confirmando lo que se rumoraba, que ella está embarazada de mi ex.

—¿Crees que me ganarás princesita? — rechino mis dientes clamando sangre.

Me levanto y dirijo a la oficina de Luciano. No toco, entro porque sé que está solo y no lo escucho hablando en una videoconferencia o similar.

—Necesito un anillo. El anillo más ordinario y grande de compromiso que me puedas dar — ese es mi entrada.

Luciano ni alza la mirada, está leyendo concentrado su monitor con su barbilla afincada en sus nudillos.

—Cada vez que me saludas, es mejor que la vez anterior. Debería comenzar a grabar tus entradas.

—¡Pues grábame, grábame todo lo que quieras! — exclamo abriendo mis brazos y siendo lo más dramático que puedo porque las persianas están abajo — ¿Tienes contactos en el mercado negro? ¿Qué puedo vender de mí para obtener un anillo que haga tragar sus palabras a la m*****a esa con la que comparto padre?

Luciano deja de leer, y me mira aburrido.

—Lamento decirte que lo que podías vender, sin dañar tu cuerpo, me lo entregaste a mí de gratis.

Me abochorno de inmediato, y siento los pies sobre los que estoy. Tuvimos sexo, fue mi primera vez.

—Te agradeceré que no vuelvas a hablar como si mi virginidad hubiese tenido un precio. Eso es otro tema — me recompongo — ¿De dónde sacamos un anillo?

Él revira sus ojos y teclea por varios segundos. Me da una seña de que acerque. Tiene en el monitor una página web de Tifanny con anillos de compromiso.

—¿Cuál se asemeja más a tu descripción? — me ofrece su ratón.

Me inclino y paseo por varios modelos, no consigo nada bueno para mi propósito.

—Ninguno se asemeja a la joya que me dio Andrew. Era una herencia familiar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

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