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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 33

El viernes ha llegado, y con ello la noche que no quería llegará, lo hizo. Mi rostro de pánico anunciándome en la portería del nuevo edificio de Luciano, es de retrato. Me dejan pasar rápido, y el ascensor sube más rápido de lo que quisiera. En unos segundos estoy tocando a su puerta, y unos pocos después él me abre.

—Mira quién está aquí. Pensé que no vendrías, digo, como piensas que muerdo — saluda descarado. Lo más descarado es que lleve puesto un pantalón de pijama, ande sin camisa y tenga el cabello más desordenado que nunca.

—¿Estabas durmiendo? ¿No tenías un compromiso más temprano supuestamente?

—¿Lo tenía? Igual soy una criatura nocturna. Adelante — se burla y me da el paso para que entre.

Lo hago conteniendo mi lengua y comentarios agresivos. Mi jefe se ha mudado completamente a su nuevo departamento, no ha cambiado su diseño en lo que ha llegado, lo único que sí siento ha variado es el aroma en el ambiente. Es uno masculino y notorio, a él.

No me es indiferente que ande sin camisa, ni que estemos a solas aquí. Pero debía comportarme. Me siento en una de las butacas que dan con la isla de la cocina, dejó de aferrarme a mi cartera en el hombro como lo he estado haciendo.

—Discutamos de nuestra “relación” antes de que se haga más tarde — propongo.

—¿Cuál es la prisa? ¿No te apetece un poco de vino… o jugo de manzana? — ofrece burlón.

—Con agua bastará — digo recta sin caer en sus provocaciones.

—Claro, agua — él revira sus ojos mientras abre la nevera para servirme.

Durante esta acción se me hace inevitable ver su espalda desnuda y sus brazos. No sólo son musculosos y están bien definidos siendo de ensueño, sino que hay algo más intrigantes en ellos. En una de sus costillas veo una marca extraña, son ramificaciones rojizas. Le recorren de la axila hasta la cadera.

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