—¿Cuándo me lo entregarás? Tenemos que organizar la pedida de mano — me siento en la silla disponible.
—¿Mañana te sirve? Estaba pensando en hacerlo mañana — ofrece.
Me encanta la idea.
—Sería perfecto hacerlo en el departamento de ese sucio infiel. Con toda mi familia presente — lo vislumbro y se me ocurre otra idea — ¿Podemos organizarnos con la hora y llamar a una serenata? Imagínalo, seguramente Amanda hará alguna de las suyas para ser el centro de atención de la noche, pero nosotros atacaremos con la propuesta con esa joya. Se morirá de la impotencia.
A Luciano no le gusta tanto mi idea.
—Omitiría algunos detalles. Me gustaría que fuese más simple. Déjame que me encargue de ello.
Con él prestándome ese anillo, accedo a no empujarlo más allá de sus límites. Me parece bien, y se lo expreso con mis gestos.
—¿Cómo fue que nos conocimos finalmente? ¿Con qué les saldremos? — planteo para construir nuestra historia.
—Podemos decir que nos conocimos el año pasado a la distancia, y con mi llegada al país, más el rompimiento con tu ex, nuestros sentimientos explotaron.
—Pero… dije que nos “enamoramos a primera vista” — digo porque eso chocaría con mi historia con Andrew.
Luciano sonríe divinamente.
—Exacto.

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