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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 39

La venganza es un plato que se sirve en frío. Esa debía ser la línea que me debía recitar sin parar en este panorama. Pequeños sacrificios que debían llevar a una gran victoria. Andaba por un delicado camino, en el que debía convivir con el enemigo para atacarle desde adentro. Me permito disfrutar del martirio de Amanda.

Había saboteado su vestido de novia, y ahora era tiempo de hacerlo de otro elemento de su boda. El lugar donde se casaría. No pararía hasta hacer que el que quería fuese “el mejor día de su vida” se convirtiese en el peor de esta.

—Ah… eh… ¿gracias? — me dice Amanda sospechosa. Después ve inquieta a papá — ¿No estábamos hablando de la habitación del bebé antes de que llegasen ellos? Ya comencé a remodelarla Marianne, en tonos beige. Tengo una estética en mente, muy bien definida.

No me tomo a mal el cambio de conversación de Amanda. Ella siempre debía ser el eje de la conversación. En todas las estaciones, en todos los meses del año y momentos del día.

—¿Cuál habitación será? — le sigo la corriendo tomando uno de los pedazos de queso.

—La de la esquina. Esa que… ¿la usabas como estudio era? — menciona “insegura” de lo que habla.

El queso me sabe agrio, la lengua se me pone tiesa y quiero ir a escupir lo que comí. La habitación de la esquina había sido el único espacio que Andrew me había dejado adornar de este departamento.

Había pintado yo misma las paredes de un azul celeste, y armado las estanterías de madera con mis propias manos. Era mi rinconcito especial y propio. Duré semanas remodelándolo a mi gusto para que fuese mi oficina de estudio y trabajo.

—Igual, no importa. Tiré los muebles que había en ella, eran de mala calidad. ¿A quién le pagaste para que los montará? Daban pena ajena — ríe Amanda.

Ningún chiste se me ocurre o ninguna sonrisa puedo dar esta vez. Le miro con odio, con la mitad del odio que en realidad siento por ella. Ella está complacida. Debía saberlo o sospechado, la importancia que tenía para mí ese sitio.

—Necesito ir al baño. Regreso en un momento — pido tomando mi cartera y voy al baño.

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