Entrar Via

Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 40

—¿A dónde se fueron? — pregunto al vacío.

Mi celular que comienza a sonar en mi cartera, me hace sacarlo. Es una llamada de Luciano. Extrañada le contesto.

—¿Qué pasa? — indago.

—Te esperamos en la azotea — comenta.

—¿Para qué? — digo frunciendo mi ceño.

—Tu familia quiso enseñármela amablemente, y henos aquí. No tardes mucho — cuelga.

Me quedo viendo la pantalla del teléfono curiosa. En la terraza de este edificio había un espacio de eventos precioso, con una vista privilegiada, pero a excepción de eventos grandes, no es que le abrieran. Sin saber qué tramaban, dejó mi cartera, salgo de la propiedad y subo por las escaleras lo poco que falta para llegar a esta. Abro la puerta.

Lo único que me esperaba era un intento de asesinato de estos dementes. No esto. No lo que estoy viendo. Delante de mí, hay un camino de pétalos de rosas blancas, velas y al final está Luciano, con más decoración, y la vista impresionante de la ciudad. La escena es completada por la música de fondo, hay un violinista tocando una canción que no sé reconocer.

No somos los únicos en esta azotea, siento el flash en mis ojos. Un fotógrafo está usando su cámara en mí. Estoy muy impresionada para moverme o pensar si fue que me caí por las escaleras y esta es una fantasía.

—Camina hacia él. Te está esperando — susurra el fotógrafo.

Reacciono al ver que a un lado están Amanda y América sin dar crédito a lo que ven; Andrew aflojándose el nudo de la corbata y mi padre, con esa expresión satisfecha que casi nunca le veía. La de un buen negocio cerrado.

Camino por inercia a donde está Luciano. Con los ojos muy abiertos, y más se me abren cuando se arrodilla ante mí, para sacar la caja con el anillo. El famoso anillo del mal juju, el anillo de compromiso de la abuela Leonor.

Suelto un sonidito de impresión. No podía terminar de creer que esa cosa fuese a estar en mi dedo.

—Pensé que… la pedida de mano sería… simple — logro decir en medio de los nervios.

—Sin fuegos artificiales, ni grupos musicales, me lo parece. ¿Dices que sí a este pacto, pobre ingenua? — propone Luciano.

—Estás tardando mucho en ponerme el anillo maldito de tu familia — le respondo.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Un contrato inesperado con mi jefe