—Te estoy responsabilizando de una falta de la que sabes eres responsable. Eres una chica inteligente. ¿Qué haces lastimando el ego de un hombre débil como Andrew? Concentra tus fuerzas en concretar el matrimonio con el Brown — aconseja.
No sé qué es más doloroso, que mi padre hable de mi vida amorosa como si fuese el negocio de final de quincena o que me estuviese prestando toda esta atención por Luciano. Antes de él, fue por Andrew. Siempre es por otro hombre, no por mí, por su hija.
—Es lo que hago. Por eso te pediré que le pidas a tu otra hija que concentré sus fuerzas en mantener a la raya a su prometido. Andrew dejó de ser mi problema — argumento.
Mi padre hace una mueca de burla, de una burla sumamente cruel.
—¿No estás agradecida de ello? Deberías estarlo. Andrew es un recurso expirado. Su traición te llevó a uno mejor. Juega bien tus cartas.
—¿De qué hablas papá? — pregunto confundida — ¿Andrew no es tu accionista dorado? ¿Tu aprendiz querido? ¿De dónde viene tu comentario?
—Lo dejó de ser al enfocarse más en meterse en las faldas de mis dos hijas, que en mejorar la oferta de Luciano. Resultó siendo temperamental, poco leal y un desperdicio de potencial. A diferencia de ti — él me sonríe orgulloso — Eres como yo. Los años te han dado mi cabeza para los negocios.
Estoy tan ofendida que me duele el cuerpo. ¿Ahora sí me parecía a él? ¿Ahora sí era su logro que llegase a dónde estoy? Que no me hiciese reír.
—No me parezco a ti. Si es así, algo mal estoy haciendo — me defiendo — Lo mío con Luciano es… sincero.
Sergio no lo cree ni un poquito. Vuelve a comer.
—Te aconsejaría seguir actuando como lo haces en privado con él. Está funcionando, pero no confíes ciegamente en la devoción que expresa por ti a causa de la novedad. El cerebro masculino tiene un tiempo limitado de atención a las mujeres. Aprovéchalo para que te dejé a cargo de la empresa como la próxima CEO — recomienda.
Todo me duele física y sentimentalmente. Hasta los ojos se me mojan.
—¿Cómo mi madre lo tuvo para ti? — me atrevo a decir — ¿O cómo yo lo tuve al nacer?
Él no me responde, deja su cubierto y tenedor a ambos lados de su plato.

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