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Un contrato inesperado con mi jefe romance Capítulo 56

—Sí… el anillo — recapacita Andrew y se lo pone a duras penas.

Digo a duras penas porque el anillo parece muy pequeño para el dedo de Amanda. El embarazo le ha hecho ganar algunos kilos, sigue pareciendo ella, sólo que pues… es lo que ocurre con algunas embarazadas.

—¿No llevaste a modificar mi anillo? Te dije que había cambiado de talla. Mi doctor nos habló de la retención de líquidos… — le vuelve a regañar por lo bajito Amanda.

—Deja de comer y quejarte tanto, mujer — le espeta irritado Andrew mientras le termina de meter el anillo a la fuerza.

El rostro de Amanda se resquebraja del dolor con ese comentario insensible y patán de Andrew. Creo que el sacerdote los escuchó porque comienza a hacer un chiste sobre el intercambio de anillos.

Ninguno le llega a los oídos a Amanda, que gira su cabeza a mí. Tiene los ojos bañados en lágrimas, y a mí me nace una pizca de lástima.

Una que no debí haber sentido o expresado, porque mi media hermana se separa de Andrew y viene en mi dirección. Me toma entre sus brazos y comienza a llorar a berridos enterrando su cara en mi cuello.

—¡No me quiero casar! ¡No me quiero casar con él, hermana! — exclama Amanda.

Los susurros alarmados se esparcen por toda la catedral. América está al borde del colapso junto con el wedding planner. Los padres de Andrew molestos, al igual que Andrew. Sergio está mirando con intenciones asesinas a nuestra dirección, incluso está dándome esa mirada de que “tenía que resolverlo ahora mismo”.

Palmeo un par de veces la espalda de Amanda, y la hago separarse de mí. La tomo de los brazos para hacerla entrar en razón. Hacer lo que se espera de mí.

—Escucha Amanda… no te dejes abrumar por la presión de una boda tan grande como esta. Te arrepentirás después. Son los… nervios — le aconsejo.

—¡No son los nervios! — más llora — ¡Él no me ama! ¡Se casa conmigo por la bebé! — gime roja del llanto.

Escuchar el sonidito de ofensa y sorpresa que el sacerdote da, me provoca vergüenza ajena. Amanda se comportaba como una niña, y así se quería casar, así se dejó embarazar del asqueroso de Andrew.

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