Entrar Via

Una noche en Dubai, un año para el Jeque romance Capítulo 48

KHALID

—Esto es ropa de viejito.

Gabi tenía medio cuerpo metido en mi clóset y la voz le salía amortiguada entre mis trajes.

—Es ropa de abogado —protesté desde la cama, donde me había sentado a observar el desastre que era mi vida desde que esta mujer había aparecido, y eso solo era una hora atrás.

—Es ropa de abogado viejito. —Sacó la cabeza con una de mis corbatas en la mano, sosteniéndola como quien sostiene un pescado muerto—. De la época de tu bisabuelo. Khalid, esto es gris. Todo es gris. Tienes catorce camisas y todas son la misma camisa. ¿Te vistes a oscuras a propósito?

—Me visto para ir a trabajar. No para un desfile.

—Pues por eso Yasmín se pasó la cita hablando de tu hermano. —Tiró la corbata sobre la cama, encima de mí—. Porque tu hermano sí se viste como hombre, y tú te vistes como su contador.

Me empezaba a arrepentir, profundamente, de haber aceptado la ayuda de la amiga de Mariana. Yo había sobrevivido treinta y ocho años sin que nadie criticara mi clóset. Y ahora tenía a un huracán mexicano reorganizándome la vida en una tarde.

—¿Sabes qué? Olvídalo. Yo estoy bien así.

—Tú estás soltero por verstir así. —Gabi se plantó frente a mí, con las manos en la cintura—. Empezamos por la ropa. Soy una excelente asesora de imagen, que lo sepas. Cuando termine contigo, vas a ser un modelo. Las mujeres van a chocar contra los postes por mirarte. —Me señaló con el dedo—. Confía en la maestra.

—No me digas que confíe. Lo dices justo cuando más miedo me da.

Y entonces la puerta se abrió de golpe.

Mi padre.

Mansour entró sin tocar, como entraba a todos lados, y se detuvo en seco al ver a Gabi parada en medio de mi habitación, rodeada de mi ropa tirada por todas partes.

El silencio fue de los que cortan.

—Padre. —Me levanté de un salto—. Ella es Gabi, la amiga de Mariana, está… estábamos… solo me está ayudando con unas...

—A mi estudio. —Mansour ni la miró a ella. Me miró a mí, frío como el mármol—. Ahora. Es urgente.

—Sí, claro, en un...

—Y Khalid. —Se detuvo en la puerta, la voz baja, cortante—. Ninguna mujer entra en tu habitación. A menos que sea tu esposa. Lo sabes desde niño. No me hagas repetírtelo.

—Lo siento, padre.

Asintió una sola vez y salió.

Solté el aire que no sabía que estaba aguantando.

—Tienes que irte —le dije a Gabi—. Las lecciones de guardarropa quedan para después. Lo siento.

—Tu papá es un exagerado. —Gabi recogió su té de la cómoda, sin una pizca de miedo, como si Mansour Al Rashid fuera un vecino gruñón cualquiera—. ¿"Ninguna mujer en tu habitación"? Por favor. Estábamos viendo corbatas, no robando la corona. —Caminó hacia la puerta—. En mi país a eso le decimos drama.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Una noche en Dubai, un año para el Jeque