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Una noche en Dubai, un año para el Jeque romance Capítulo 60

ZAYED

Habían pasado tres días desde la tormenta, y Mariana no me dirigía la palabra.

No de la manera fría de antes. Peor. Me esquivaba. Dormía con Valentina "porque a la niña le habían dado pesadillas". Desayunaba antes que yo o después que yo, nunca conmigo. Cuando nos cruzábamos en un pasillo, bajaba la mirada y aceleraba el paso, como si mirarme le costara algo.

Y yo no entendía nada.

Porque esa noche, en la oscuridad, ella me había besado. Me besó como si llevara meses queriéndolo, se aferró a mí, me devolvió cada segundo. Sentí su muro caer entero entre mis manos. Y después, el trueno, el grito de la niña, y desde entonces… nada. Un muro nuevo, más alto que todos los anteriores.

Pero algo más le preocupaba, varias veces con al mirada perdida y pensativa.

Estaba a punto de ir a buscarla, de encerrarla en una habitación y obligarla a hablar conmigo aunque fuera lo último que hiciera, cuando Khalid entró a mi oficina sin tocar. Con Hassan detrás. Los dos con la misma cara.

—Tenemos que hablar —dijo Khalid—. Es importante.

—Alguien ha estado haciendo preguntas —empezó Hassan, con esa gravedad suya que nunca era exagerada—. Sobre la señora Mariana. Su pasado, su familia, su hija. Contactos en México, en migración, en tribunales.

Se me tensó todo el cuerpo.

—¿Quién?

Khalid puso un papel sobre mi escritorio. Una copia de un itinerario de vuelo.

—Rodrigo Gramajo —dijo—. El exmarido de Mariana. El padre biológico de Valentina. —Señaló la fecha—. Compró un boleto a Dubái. Llega en menos de una semana.

Miré el papel. El nombre. La fecha. Y algo frío empezó a subirme por dentro.

—Hay más —siguió Khalid, incómodo—. Y no te va a gustar. —Hizo una pausa—. Este hombre lleva días contactando a Mariana. Directamente. Llamadas, mensajes. Desde México. La ha estado amenazando con la custodia de la niña. Y con hacer un escándalo público sobre el matrimonio.

Me quedé muy quieto.

—¿Días? —Mi voz salió peligrosamente baja—. ¿Me estás diciendo que ese hombre lleva días amenazando a mi esposa y a la niña, y yo me entero ahora, por ustedes?

—Ella no le contó a nadie, Zayed. —Khalid bajó la voz—. Lo ha estado manejando sola. Todo este tiempo. Sin decirle una palabra a nadie de la casa. Solo a su amiga Gabi, fue ella quien se acercó para pedir ayuda porque claro Mariana no quiere hacerlo.

Me levanté de la silla. Fui hasta el ventanal. Necesitaba respirar antes de romper algo.

Sola. Lo había estado cargando sola. Todas estos días. El teléfono que miraba con miedo en las comidas. La sonrisa falsa para que Valentina no notara nada. La forma en que se sobresaltaba con cada llamada. El nuevo muro de miedo que le había visto crecer de un día para otro. No era por el beso. O no era solo por el beso.

Era esto.

Capítulo 60: Rodrigo viene en camino 1

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