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Una noche en Dubai, un año para el Jeque romance Capítulo 89

MARIANA

—Señora Mariana. —Inclinó la cabeza con respeto—. Karim, sobrino de Hassan. Vengo a cuidarlas mientras mi tío se recupera. —Y bajó la voz, sincero—. Y quiero que sepa que me tomo eso muy en serio. Mi tío me contó lo que pasó en el parque. No va a volver a pasar nada mientras yo esté al volante. Tiene mi palabra.

—Bienvenido, Karim. —Le sonreí, y me cayó bien de inmediato—. Si eres sobrino de Hassan, esta casa ya te quiere.

Era joven, treinta y pocos, alto, con una sonrisa fácil y unos ojos que se movían por la habitación registrando todo.

—¿Tú manejas el carro grande? —Valentina apareció de la nada, mirándolo con desconfianza de experta.

—El más grande de todos. —Karim se agachó a su altura—. Y si te portas bien, un día te dejo tocar el claxon.

—¿En serio?

—Palabra de chofer.

Valentina lo evaluó tres segundos y dictó sentencia:

—Me caes bien. Pero el tío Hassan sigue siendo mi favorito.

—Como debe ser. —Karim se rió, y esa risa terminó de ganarnos a todos.

Gabi bajó las escaleras justo cuando Karim se enderezaba.

Y pasó algo que hacía días no veía: a mi amiga se le encendió la cara.

—Ah, tú debes ser el sobrino famoso. —Gabi lo miró de arriba abajo, con esa desfachatez suya que había estado apagada desde lo de Khalid—. Hassan no exageró. Dijo que eras formal. No dijo que fueras a llegar a subirle el promedio a esta casa.

—Y usted debe ser Gabi. —Karim le siguió el juego sin perder un segundo—. Mi tío también me habló de usted. Dijo, y cito textual: "Vas a conocer a una mexicana que habla más que un perico y que te va a caer bien a la fuerza."

Gabi soltó una carcajada. La primera de verdad en días.

—Ese Hassan. Me las va a pagar. —Le tendió la mano—. Pero tenía razón. Bienvenido, Karim. Cualquiera que aguante a esta familia merece una medalla.

Y así, sin más, en dos frases, se cayeron bien. De esa manera fácil e inmediata en que se caen bien dos personas que van a ser amigas. Sin dobleces, sin tensión, sin nada raro. Puro buen humor.

Y yo, que llevaba días viendo a Gabi arrastrar un corazón roto que se negaba a admitir, sentí un alivio enorme. Que se ría, pensé. Que tenga un amigo nuevo, alguien que la haga reír, alguien que no sea Khalid. Le hace falta.

Layla apareció un poco después, buscando a Hassan para llevarle la merienda.

—Layla. —La detuve—. Ven, te presento. Él es Karim, el sobrino de Hassan. Va a cubrirlo estas semanas.

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