¡Iván, por más que te laves las manos y te hagas la víctima, lo que hiciste es un hecho! ¡Sofía no es ninguna idiota!
Iván bajó la mirada, adoptando una expresión de falso arrepentimiento, pero con un tono que denotaba total seguridad:
—Sofi es bondadosa, dulce y de un corazón inmenso. Solo tengo que pedirle perdón, mostrarme realmente arrepentido, y sé que me perdonará.
Ante eso, Selina no supo qué responder.
En el fondo, sabía que Sofía era exactamente así en la vida real.
Por ejemplo, en el trabajo; muchas veces Selina se la pasaba sin hacer nada, cobrando un buen sueldo, y Sofía jamás la criticó ni se quejó de ella.
Incluso recordó aquella vez que se equivocó aplicando un tratamiento, causándole una reacción adversa a un paciente, y fue Sofía quien intervino rápidamente para solucionarlo sin hacer un escándalo.
De pronto, sintió que el suelo se le movía.
Pero la rabia la consumía.
Apuntando con el dedo a Iván, lanzó su amenaza: —¡No voy a terminar contigo, ni creas que te librarás de mí tan fácil! ¡Si te atreves a casarte con Sofía, te juro que te destruiré conmigo!
Dicho eso, agarró su bolso y salió corriendo de ahí.
—Tía...
—Tía, espéranos.
Julieta Quintana y su hermana corrieron tras ella.
Las dos niñas abrazaron a Selina y trataron de consolarla: —No te preocupes, tenemos a alguien poderoso de nuestro lado. Llámale a la tía Isa, seguro que ella nos ayuda.
A Selina se le iluminó la mirada.
¡Claro!
Tenía un as bajo la manga.
Iván estaba a punto de asociarse con Isabel Molina para abrir una clínica. Isa sería la directora, él el subdirector, y todo el proyecto estaba respaldado y financiado por el mismísimo Leandro Corona.
Comparado con ellos, ¿qué poder tenía Sofía?
Isa, siendo una celebridad tan famosa, tenía dinero, influencias y un novio millonario.
Con una sola palabra suya, Isa convencería a Leandro para que acabaran con Sofía.
Y cuando Sofía estuviera arruinada, ¿qué opciones le quedarían a Iván?
—...Estaba en el baño y escuché a Julieta y a Jimena amenazando a mi hermanita. Dijeron un par de cosas muy importantes. Una, que la familia Quintana tiene un corazón podrido, que no nos quieren ni un poquito, y que si nos pasara algo malo, dirían que nos lo teníamos merecido.
—Lo otro fue que Jimena mencionó que Iván se va a asociar con Isabel para abrir una empresa gigante, y el que va a poner el dinero y controlar todo es Leandro.
—Lograron comprar a Iván.
A Sofía no le sorprendió lo primero; ya sabía perfectamente la clase de víboras que eran en la familia Quintana.
Sin embargo, lo del negocio entre Iván e Isabel sí la tomó desprevenida.
Era evidente que la asociación que Leandro le había ofrecido a Iván no era un trato de negocios normal.
En un negocio normal, se establece claramente cuánto dinero aporta cada socio y qué porcentaje de la empresa le corresponde.
Pero Iván... Iván estaba prácticamente en la ruina.
El poco dinero que ganaba se iba en pagar su crédito, y en los últimos meses se lo había gastado todo en Selina: cenas en restaurantes caros todos los días, noches de hotel, y comprándole cada capricho que se le antojaba.
Iván no tenía ni un centavo para invertir al nivel de Leandro.
Y si Leandro, aun así, estaba dispuesto a meterlo en el negocio, solo podía ser por un motivo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA
Porque no se pueden desbloquear los capitulos? Siempre sale error...
Que horrible, tan pocos capítulos diariamente, que le pasa al escritor, que no puede terminar un libro de una vez???...