Así, Iván por fin podría comenzar su propia vida.
Ya tenía más de treinta.
No podía seguir postergando su matrimonio.
En ese momento, Selina sacó de su bolso un objeto alargado, quitó la tapa y mostró la fina tira blanca.
"Estoy embarazada", dijo, empujando la prueba hacia el frente.
La paseó frente a los ojos de Iván, luego frente al Señor Quintana, y finalmente ante la Señora Quintana.
Iván dejó de respirar.
Se la arrebató de un tirón, ajustó sus gafas y clavó la mirada en el objeto.
Dos rayitas rojas.
"¿Cómo es posible?", gritó, desquiciado.
Selina hizo un puchero: "¡Eres un desalmado! Llevo en mi vientre a tu hijo, un bebé hermoso y gordito, y tú me recibes así..."
La Señora Quintana agarró a Selina por la muñeca y la jaló hacia el interior de la casa.
"¡Mamá!", Iván sentía que se iba a volver loco.
Había decidido casarse con Sofía, formalizar su relación, apoyarse mutuamente en sus carreras y construir un imperio juntos.
Con Selina haciendo este escándalo, ¿ahora qué iba a hacer?
Su madre lo reprendió suavemente: "Si discutimos esto en la puerta, los vecinos nos van a escuchar."
Respaldada por su futuro hijo, Selina se instaló cómodamente en el asiento principal del sofá.
La Señora Quintana la evaluaba de reojo.
El vestido que llevaba era de una calidad excelente, se notaba que era de diseñador. Su bolso era un LV genuino, llevaba aretes de diamantes, un collar deslumbrante y una fina pulsera de jade.
Definitivamente era una chica de buena familia, acostumbrada a los lujos.
"Dime, mija, ¿a qué se dedican tus padres?", le preguntó la Señora Quintana mientras le servía una taza de té con falsa calidez.
Sus padres vendían verduras en el Mercado de la Calle Flores desde hacía más de treinta años.
Pero claro, eso no podía decirlo en voz alta.
Al final de cuentas, Iván era un doctor de prestigio, un hombre exitoso con casa propia y una clínica.
Mantener el estatus era fundamental.
"Mis padres ya están jubilados, tienen un buen patrimonio. De hecho, hace poco Iván y yo platicamos sobre hipotecar la casa de ellos para sacar un préstamo y ponerle su propia empresa."
¿Tenían casa propia? Nada mal.

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