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VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 170

Cuando Iván volvió a llamarla, ya no le pidió la ubicación para ir a buscarla.

Inesperadamente, cambió de tema.

Le mandó el siguiente mensaje:

[Sofía, surgió algo en casa. Voy a estar muy ocupado estos días y no podré acompañarte por un tiempo. El consultorio que te estoy preparando estará listo en unos diez días. Aprovecha que ahora no tienes trabajo y tómate unas vacaciones para descansar.]

Sofía simplemente le siguió la corriente.

[Está bien, Iván. No te presiones, cuídate mucho.]

[Tú también, no te agotes. Te quiero muchísimo.]

Sofía no tenía idea de que Iván había cambiado sus planes porque Selina Huerta estaba embarazada, y que ahora estaba atrapado lidiando con ese "problema" inesperado.

Tampoco le interesaba preguntar.

Toda su atención estaba puesta en el avance del proyecto farmacéutico de Leandro.

Unos días después.

Lorenzo le trajo dos noticias importantes:

Primera: Leandro e Isabel se habían mudado a Residencial Rivera para que los niños estuvieran cerca del Colegio Internacional de Rivera y su kínder afiliado.

Segunda: Leandro también había comenzado a moverse en el Parque Industrial Tecnológico, intentando adquirir una mediana empresa farmacéutica que estaba al borde de la quiebra.

Antes de que Sofía pudiera reaccionar, recibió una llamada de la Señora Solis.

— Leandro había contratado un vuelo privado para llevarlos a todos a la costa, donde se celebraría su fiesta de compromiso con Isabel.

Desde que enfermó, la Señora Solis no había hecho viajes largos.

Esta vez, sentía tanto cariño por Isabel que estaba dispuesta a arriesgar su vida con tal de asistir.

Para el viaje, necesitaba un médico de cabecera que la cuidara.

Al principio, había pensado en contratar al famoso Doctor Quintana, con él su salud estaría más que asegurada.

Sin embargo, Isabel le dijo que la clínica de Iván estaba saturada de pacientes y que a él no le convenía hacer un viaje tan largo.

Sin otra opción, la Señora Solis tuvo que renunciar a su primera elección.

Y recurrir a Sofía nuevamente.

De todos modos, Sofía también tenía que ir al compromiso.

Porque Isabel quería restregarle en la cara su triunfo, y Leandro, como prueba de su devoción, le había entregado la invitación personalmente.

Sofía sabía que ese viaje no sería un paseo; iba directo a una carnicería.

Antes de irse, le preocupaba dejar a sus bebés.

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