Sofía Valdivia había sido trasladada al centro de detención.
Ahora tenía el estatus oficial de sospechosa en un caso penal.
Esa buena noticia era música para sus oídos.
Isabel Molina, con sus hermosas piernas cruzadas, estaba sentada en el enorme sofá de la sala saboreando una copa de vino tinto, esperando a que Leandro Corona regresara de sus reuniones de negocios.
Esa noche, tenían que celebrar.
Sofía, la mujer que había lastimado a todos, por fin estaba recibiendo el castigo que merecía.
Leandro iba a estar inmensamente feliz.
En los últimos días, lo había visto consumido por la culpa, sintiendo que le había fallado a su hermana mayor.
Cuando Sofía era pequeña, se la pasaba llorando, y Leandro, engañado por ella, la defendía y se ponía en contra de sus propias hermanas sin considerar los sentimientos de ellas.
Rosa Corona había muerto. Que Sofía pagara con su propia vida era la forma de saldar esa deuda.
Pensando en todo eso...
Los vibrantes labios rojos de Isabel tocaron el borde de la copa y tomó un elegante sorbo de vino.
Al final, le estaba saliendo demasiado barato a Sofía.
Su muerte... era todo un privilegio.
Si lo pensabas bien, la vida de Sofía había sido como la de una mala hierba, nació para sufrir y nunca tuvo un solo día de verdadera gloria.
Pero en la muerte, todo sería distinto. Al convertirse en el sacrificio expiatorio de la hija mayor de la familia más rica, se contagiaría de la fortuna y el estatus elevado de Rosa, permitiendo que su alma subiera de nivel y alcanzara la cúspide.
Viéndolo así, Rosa estaba prácticamente salvando a Sofía.
Gracias a Rosa, Sofía tendría una vida mejor en su próxima reencarnación.
Al pensarlo, sintió que... ¿cómo era posible que Sofía volviera a salir ganando?
Isabel sintió un fuerte malestar en el pecho.
Dejó la copa de inmediato y tomó su celular para llamar a Cristina Montero.
Quería ver si había alguna otra forma de que Sofía pagara por la vida de Rosa sin aprovecharse de su estatus.
Desbloqueó la pantalla y una notificación de noticias de última hora apareció ante sus ojos.

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