Si no se pudo, no afectaba en nada.
Cristina Montero añadió: "Hoy mandé a investigar los movimientos de Sofía desde que regresó. Todo el tiempo estuvo pegada a la señora Solis".
Isabel Molina soltó una risita burlona. "Eso tiene sentido. No tiene a nadie más, ¿con quién más se iba a relacionar?"
Cristina preguntó: "¿Y en Rosarito? ¿Tampoco tiene a nadie?"
La primera persona que se le vino a la mente a Isabel fue Samuel Solis, y rió con ganas.
"Según don Samuel, le había echado el ojo a Sofía".
¡Dios!
Cristina apartó la mirada.
No podía ni imaginarlo.
Samuel Solis, un hombre enfermo y adicto a la fiesta que cambiaba de mujer cada noche. Que se fijara en Sofía no era un honor, era una humillación; solo la quería para divertirse un rato y luego botarla.
No la tomaba en serio, era imposible que viniera a salvarla.
Entonces, Isabel recordó a alguien más...
"¡Ah, cierto! Sofía fue a la oficina de Lorenzo Lira. Ese día se arregló para verse preciosa, claramente iba a seducirlo, pero por lo que me dijo Lorenzo, parece que ella lo rechazó, e incluso aprovechó para hablar mal de Leandro. Lo que no sé es si Lorenzo y ella tienen algo que ver..."
Si Lorenzo tenía interés en Sofía, entonces ella sí tendría un gran respaldo.
Y la familia Lira era la montaña más alta e inalcanzable de todas.
Sin embargo, Cristina se echó a reír. "El chico de la segunda rama de la familia Lira podrá ser joven, pero es el heredero legítimo. El hijo mayor, Yael Lira, nunca se casó y no tiene hijos. Lorenzo es el futuro patriarca de los Lira, ¿cómo crees que se va a fijar en una mujer divorciada y que además perdió un embarazo como Sofía?"
Los herederos de familias tan poderosas tenían un fuerte sentido del deber, pensaban a lo grande y tomaban decisiones estratégicas.
Una simple mujer divorciada como Sofía jamás estaría a la altura de Lorenzo Lira.
Además, aunque Lorenzo se sintiera atraído por la belleza de Sofía debido a su juventud, aún tendría que lidiar con todos los patriarcas de la familia Lira.
Las exigencias de las matriarcas de los Lira para elegir esposa eran miles de veces más estrictas que las que ella tenía con Leandro.
Isabel se interesó de inmediato. "¿Sofía perdió un embarazo?"
El pecho de Cristina se infló ligeramente; se le había escapado sin querer.
"Fue hace mucho tiempo, mejor ni hablar de eso".

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