Entrar Via

VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA romance Capítulo 402

La familia de Isabel entró a la habitación de Leandro y vieron a Isabel parada junto a la cama, haciendo un puchero con sus labios pintados de rojo.

—¿Qué le pasa a Isa? —preguntó Adán Molina.

Adán sostenía la mano de Yanina Solis.

Detrás de Yanina venían la Señora Molina y el Señor Molina.

Toda la familia había acompañado a la Señora Molina para que le revisaran el brazo.

Como tenían una cita especial y los médicos estaban en su hora de almuerzo, aprovecharon para subir al área de hospitalización a visitar a Leandro.

Isabel les repitió lo que acababa de decir.

Adán torció la boca con burla. —¿Pedirle a Sofía Valdivia que le acomode el hueso a mamá? ¿Es una broma?

Ellos sabían muy bien quién era Sofía.

Además de odiarla por supuestamente haber seducido a Leandro, lo que hizo que Isabel tuviera que sufrir para quedarse con él como su segunda esposa, también sentían un profundo desprecio por ella.

—¿Una doctorcita de quinta que fue echada a patadas por la familia Solis y está en la lista negra de todo el sistema médico nacional? ¿Ella, acomodándole el hueso a mamá?

Adán levantó la barbilla, lanzando su comentario mordaz.

—¿Acaso es mejor que los expertos más prestigiosos del Hospital de Ortopedia?

Esa mañana, un especialista con años de experiencia no había podido acomodar el hueso.

¿Qué iba a poder hacer Sofía?

Yanina, aferrada al brazo de Adán, puso una mano sobre el hombro de Isabel y le habló con tono cariñoso.

—Adán tiene razón, no vale la pena depender de Sofía.

—Tú sabes bien que mi abuela no valoró sus habilidades médicas y canceló su contrato. Además, no hay ningún hospital en la ciudad que quiera contratarla. Con esos antecedentes, ¿cómo va a ser digna de tratar a tu mamá?

La Señora Molina intervino: —Esa exesposa solo trae problemas. No hablemos más de ella. Sacamos una cita con el Director Luciano Mendoza, él es el líder de la Asociación Nacional de Ortopedia. Cuando me atienda, mi brazo estará como nuevo.

Al escuchar los comentarios ignorantes de su familia, quienes se dejaban llevar por sus prejuicios, el corazón de Isabel tembló.

La verdadera Sofía no era así.

Sofía le había acomodado los huesos a Leandro y había tratado a la Señora Solis, prolongando su vida por dos años cuando tenía cáncer.

Isabel miró a Leandro. —Amor, ¿tú qué dices?

Leandro también conocía las verdaderas habilidades de Sofía. Tenía que dar la cara y pedirle ayuda, o callar a la familia. En ese momento, Isabel necesitaba que él la respaldara.

Los finos labios de Leandro se movieron.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: VOLVÍ PARA COBRAR CADA LÁGRIMA