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Ya no soy tu Esposa, ni su Madre, ni su Hija: Solo Soy Yo romance Capítulo 1

Leticia nunca imaginó que atraparía a su esposo engañándola en medio de una fiesta importante.

Patricio llevaba una camisa blanca impecable y pantalones de vestir negros. Sus hombros anchos y cintura estrecha le daban una postura recta como un pino; sus facciones eran afiladas y su nariz, recta y varonil. Cuando una ligera sonrisa se asomaba en sus labios delgados, su presencia se volvía tan fría como la nieve.

La mujer a su lado llevaba un elegante vestido rojo de tirantes finos, cubriéndose los hombros con el saco negro de Patricio. Su largo cabello castaño ondulado caía sobre sus hombros, dándole un aire despreocupado y sofisticado.

Alejandro, de cuatro años, estaba de pie entre ellos, tomándolos a ambos de la mano.

—Papá, señorita Ximena, el evento está por empezar, entremos ya —dijo el niño.

La mente de Leticia se quedó en blanco. Nunca esperó que su hijo también estuviera ahí.

Abrió la boca, intentando pronunciar el nombre de su pequeño, pero sintió un nudo en la garganta y no pudo emitir ni un solo sonido.

Alejandro pareció sentir su mirada. Giró la cabeza, su vista atravesó la ruidosa multitud y se clavó directamente en ella.

Leticia apretó las manos hasta que sus nudillos se pusieron blancos, y una débil chispa de esperanza nació en su corazón.

La anfitriona del evento siguió la mirada de Alejandro y preguntó con recelo:

—Alejito, ¿por qué te mira tanto? ¿La conoces?

Alejandro bajó la cabeza y respondió en voz muy baja:

—No la conozco.

La anfitriona se quejó con fastidio:

—¿Quién trajo a esa persona? ¿Por qué se le queda viendo a nuestros invitados especiales?

—No lo sé, tal vez sea la sirvienta de alguien —respondió otra mujer.

—Ve a ver qué pasa —ordenó la anfitriona a un empleado, lanzándole a Leticia una mirada llena de asco.

Patricio notó la conmoción, giró la cabeza y la vio.

Su mirada indiferente la recorrió por completo. No mostró ni una pizca de vergüenza por haber sido descubierto, ni tuvo la más mínima intención de darle una explicación. Simplemente puso una mano en la espalda de la mujer del vestido rojo y se dio la vuelta para marcharse con ella.

Como si no quisiera que la mujer viera a Leticia.

Un miembro del personal se acercó a ella.

—Disculpe, señora, por favor muestre su invitación, de lo contrario tendré que pedirle que se retire.

Leticia agachó la cabeza, muerta de vergüenza, y comenzó a juguetear nerviosamente con el borde de su ropa.

Originalmente, Miguel le había dicho que le prepararía un vestido para la ocasión, pero ella tuvo miedo de verse mal y lo rechazó.

Al salir de casa solo se había puesto una chamarra holgada y unos pantalones de mezclilla, lo cual desentonaba por completo con los elegantes trajes de la gala.

—Ella viene conmigo —dijo Miguel acercándose y entregando su invitación.

—Disculpe, señor López —asintió el empleado con respeto antes de retirarse.

—¿Qué pasó? —preguntó Miguel.

Capítulo 1 1

Capítulo 1 2

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