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Ya no soy tu Esposa, ni su Madre, ni su Hija: Solo Soy Yo romance Capítulo 4

La expresión de Patricio permaneció fría. No dijo una sola palabra y era imposible saber si siquiera la estaba escuchando.

—Incluso si quieres divorciarte, tienes que planearlo bien. No olvides que aún no estás del todo firme en tu posición.-

—Si de verdad no la soportas, espera un par de años más. Cuando tu posición en la empresa esté asegurada y Alejito crezca un poco, entonces se divorcian.

La familia Quezada tenía dos ramas principales. Patricio tenía un tío con dos hijos, y el menor de ellos era el consentido de Doña Regina.

Después de que el patriarca de la familia falleciera, Doña Regina consideró seriamente dejarle el control de las empresas a ese nieto menor.

Afortunadamente, Patricio actuó con determinación implacable, exilió a la familia de su tío al extranjero y acabó con las ilusiones de la matriarca.

Fue justo durante esa tormentosa transición cuando Leticia se casó con Patricio.

—Entendido —respondió Patricio, levantándose con evidente fastidio.

—Oye...

Doña Magdalena ni siquiera pudo terminar la frase. Solo pudo quedarse viendo cómo Patricio se alejaba.

Sus ojos se llenaron de un leve resentimiento; ese hijo nunca había sido apegado a ella desde que era un niño.

Alejandro no logró pescar nada y dijo que iría a buscar a su bisabuelita.

Leticia pidió a los empleados que lo acompañaran adentro. Ella se quedó de pie junto al estanque cuando, de repente, escuchó a alguien hablando por celular.

Giró la cabeza y, a través de los juncos, vio a Patricio.

Los juncos se mecían con el viento. Él vestía un traje oscuro, y su rostro perfecto parecía sacado de una fría obra de arte mientras sostenía un cigarrillo entre los dedos.

—No me sorprende —dijo él.

Una queja coqueta sonó a través de la bocina:

—¡Ay, no digas eso!

—Porque siempre has sido excelente desde que eras niña, así que no me sorprende para nada que tengas ese nivel de éxito.

La mujer al otro lado parecía encantada con el cumplido.

Leticia apretó los dedos contra sus palmas, sintiendo una densa amargura apoderándose de su pecho.

Así que él sí sabía ser encantador con las mujeres, y sí era capaz de decir palabras tan dulces.

Sin importar lo que la mujer le haya dicho después, Patricio acercó el celular a sus labios y le dio un tierno beso a la pantalla.

Leticia se quedó pasmada, como si le hubiera caído un rayo.

Jamás se habría imaginado un gesto como ese viniendo de Patricio.

Capítulo 4 1

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