CARL GREEN
—Rita, para estar seguros necesitamos una prueba de paternidad y para eso pueden pasar meses. Como están las cosas, lo mejor será informarle a Matt y hacer lo que tengamos que hacer —contesté tomándola de las manos, rezando en silencio que pasara un milagro y que Rita dejara de ver a Matt como un héroe y no esperara más de lo que nos ofrecen.
—¿Hacer lo que tengamos que hacer? —preguntó con amargura, retrocediendo—. Querrá tenerla aquí, querrá secuestrarla si ella no acepta venir por las buenas. Si de por sí está vuelto loco por recuperar a ese tal Mateo.
—Rita… —susurré su nombre sin saber cómo abordar el tema.
—Por culpa de esa mujer nada de lo que planeamos se está haciendo realidad —sentenció con molestia y comenzó a caminar de un lado para otro—. En este momento deberíamos de tener todo ya funcionando y haciendo más dinero del que se genera en esa maldita empresa de la que no hemos podido deslindarnos por completo.
»¡Esa mujer se ha convertido en la correa que mantiene a Matt aún atado a sus padres! —exclamó furiosa y yo solo pude suspirar con cansancio.
—Rita… Matthew ya no es el mismo chico que pensaba solo en dinero y poder. ¿Lo entiendes? Han cambiado sus prioridades, eso pasa cuando creces y maduras —contesté sabiendo que de seguro se molestaría. Sus ojos se agrandaron y sus labios se separaron, su gesto era como si no me conociera—. Cuando éramos jóvenes todo se nos hacía fácil, podíamos salirnos con la nuestra, pero ahora él tiene hijos, tiene que pensar dos veces antes de hacer las cosas.
—¿Estás del lado de Julia? —preguntó sorprendida y ofendida—. ¿En verdad quieres esto? ¿Quieres seguir fingiendo que eres un programador? ¿Quieres pasar tu vida detrás de un escritorio con un sueldo insuficiente?
—¿Qué es lo que tú quieres, Rita? —inquirí cruzándome de brazos—. ¿Buscas dinero y autonomía pese a lo ilegal que pueda ser ese negocio o simplemente quieres que Matt te vea?
Retrocedió con los ojos bien abiertos y la mano sobre el pecho, claramente herida por mis palabras.
—¿Piensas que no sé lo que pasa por tu cabeza? —Presioné mi índice entre sus cejas, intentando contener mi preocupación—. Él nunca te ha visto de esa manera, Rita, y no lo hará nunca. Para él solo eres como una hermana menor y entre más pronto lo entiendas y lo aceptes, menos dolor y frustración cargarás.
»Tal vez no lo has notado, pero Julia, esa chica a la que tanto críticas, saca lo mejor de él. —Sentí una profunda tristeza por mi hermana, porque no me gustaba verla así por un hombre que ni siquiera la veía—. De eso se trata el amor.
Nos quedamos en completo silencio, viéndonos entre nosotros, aumentando la tensión, hasta que escuchamos la puerta del despacho de Matt abriéndose.
***
MATTHEW GRAYSON
—¿Papá? ¿Qué haces aquí? —pregunté en cuanto lo vi frente a mí al abrir la puerta principal.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!