Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 111

MATTHEW GRAYSON

—No pienso discutir contigo sobre esto —agregué tranquilamente acercándome a la botella de alcohol que descansaba solitaria en el mueble—. Solo te estoy diciendo lo que pasará.

—Y yo te recomiendo que desistas y regreses para casarte con Sharon como debe de ser —contestó sosteniendo esa tranquilidad irritante—. Es lo mejor ahora que ella está embarazada, no querrás que tú primer hijo nazca fuera del matrimonio.

De nuevo ese silencio molesto donde podía escuchar perfectamente el sonido de mi corazón. Recordé el momento en el que Sharon y yo estuvimos juntos, haciéndome sentir asqueado.

—Así que su plan funcionó. ¿Te dijo cómo logró concebir a ese hijo? —susurré con media sonrisa mientras me servía un trago. Aún no podía creer que esa maldita perra me hubiera engañado así.

—¿No le vas a preparar uno a tu padre? Después de todo fui yo quien te trajo la buena noticia —dijo con calma, ignorando mi pregunta.

—Pídeselo a Sharon cuando le des la maravillosa noticia de que no pienso casarme con ella, aunque tenga veinte hijos míos —contesté con el borde del vaso apoyado en mi labio inferior y una sonrisa que no oculté, como si la noticia no me diera miedo ni preocupación, solo risa—. Lo mejor que puede hacer es abortar.

—¡¿Cómo te atreves a decir algo tan ruin?! ¡Es tu propio hijo Matt! —exclamó mi padre sorprendido.

—¡Me engañó para concebirlo! ¡Me drogó! —grité furioso y él se comportó como siempre, satisfecho por hacerme enojar. Se relajó en el asiento e inhaló profundamente.

—Matthew, a veces el alcohol nos desinhibe, nos da la libertad de hacer lo que el orgullo no nos permite —respondió con naturalidad, como si fuera lo más normal—. No es nada extraño que un bebé sea concebido por una noche de copas. Si eso no te convenció de que en verdad estás enamorado de Sharon…

—Primeramente, eso no fue alcohol, fue alguna sustancia claramente ilícita que ella utilizó conmigo, porque de otra manera jamás la hubiera tocado —dije entre dientes, acercándome a él—, y en segunda, por lo poco que recuerdo de esa noche, a quien veía realmente era a Julia, si mi cerebro no hubiera evocado su imagen, ni siquiera con la droga me hubiera follado a Sharon.

»Así que deja de intentar defenderla. Si no quiere abortar, está bien, pero entonces nos veremos en la corte. Me quedaré con el niño, pero no con ella.

—¡Matthew! ¡Yo no crié a un irresponsable! —Se levantó de golpe, apoyándose en el escritorio—. No crié a un hombre cruel.

—Espero que estén felices —agregué levantando mi vaso hacia él, brindando por su estupidez—. Si quieres que regrese a tu empresa y arregle todo, será con Julia de mi mano. Si no lo aceptas, está bien, no insistiré, pero tampoco regresaré.

—¿Me estás condicionando? ¿En verdad arruinarás todo por esa latina asquerosa? —preguntó escéptico—. Allá tienes todo. Una familia, un imperio, un renombre… ¿Qué harás sin eso?

—Forjar mi propio imperio de las cenizas del tuyo —contesté sosteniendo mi sonrisa—. No estoy negociando, solo avisando.

»¿Hay algo más que quieras compartir? ¿Quieres quedarte en alguna de las habitaciones? Solo atente a las consecuencias, porque cuando Julia regrese a mí, pienso hacer mucho ruido en la cama.

—Nada, nada… —Intervino ella con una sonrisa nerviosa—. Creo que estás de malas y lo mejor será que comas algo antes. ¿Vamos a la cocina? Te hice algo muy rico para comer.

Rita me tomó de la muñeca y tiró de mí. Aunque había visto a esta mujer cortar una cabeza con un hacha, ante mis ojos era aún esa niña tierna que me incluía en sus dibujos, como parte de su familia. Le sonreí y antes de dar el primer paso, Carl posó su mano sobre mi pecho.

—Esto no puede esperar —dijo con firmeza y dedicándole una mirada de desaprobación a Rita—. Julia está embarazada.

Sentí como mi alma se separó de mi cuerpo de un tirón, como separar dos líneas de velcro. Mis ojos buscaron con insistencia algún indicio de que Carl me mentía, de que era una broma, pero la seriedad en su rostro me convenció.

—Julia… —Peiné mi cabello hacia atrás y sonreí tanto que las mejillas me dolieron—. ¡¿Seré papá de nuevo?!

Había júbilo y al mismo tiempo tristeza, porque tenía un hijo, mi primer hijo con Julia. Mateo. Me había perdido tanto desde su gestación hasta ahora.

—No podemos seguir perdiendo tiempo —dije caminando directo al comedor—. Necesito recuperar a Julia y a Mateo… está vez estaré en el parto de mi hijo y nadie me lo va a impedir, ni siquiera ese maldito narco de m****a. Si es necesario, quitaré a Santiago de mi camino a como dé lugar, así tenga que meterlo en una bolsa para cadáveres.

—¡Ni siquiera sabes si es tu hijo! —gritó Rita desde atrás, haciendo que tanto Carl como yo nos detuviéramos en seco y volteáramos hacia ella—. ¿Cómo sabes que no es de Santiago o de alguien más? ¿En verdad vas a pelear por ella cuando de seguro ella siguió con su vida sin ti?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!