Entrar Via

30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada! romance Capítulo 37

JULIA RODRÍGUEZ

Mi cuerpo se tensó, era como si algo estuviera mal y ese presentimiento fuera lo suficientemente fuerte para hacerme abrir los ojos. Cuando me di cuenta estaba sobre la cama de la habitación, con las cortinas entreabiertas dejándome ver la luna alumbrándome. Giré hacia el otro lado, queriendo buscar a Matt, pero no estaba, entonces recordé lo que había pasado por la tarde, como lo había visto en la televisión y de nuevo sentí ese dolor punzante carcomiéndome el pecho.

Me quedé sentada en el borde, intentando modular mi respiración, queriendo calmarme, sabía que Matt estaba en casa y tenía que enfrentarlo, pero no me sentía lo suficientemente fuerte.

Arrastré los pies fuera de la habitación, con el corazón latiéndome en la garganta y el estómago encogido. Me sorprendió notar que no había nadie, la mansión estaba en penumbras y no se veía a ningún sirviente cerca.

Me acerqué a las escaleras y por un momento esperé que de pronto Matt apareciera para tomarme en brazos y cargarme escalón por escalón, pero eso no sucedió. Se sentía como el preludio de una ejecución. Aun así, avancé fingiendo que no tenía miedo, que la oscuridad no me intimidaba, que el peso en el ambiente me era imperceptible.

Me detuve ante la única puerta que parecía tener luz. Se trataba del comedor. Cuando entré, no solo vi a Matt sentado a la cabeza de la mesa, con la mirada fija en los papeles desperdigados sobre esta y los puños apoyados con los brazos estirados, como si estuviera intentando contenerse, a su lado se encontraba ese abogado bobalicón y arrogante, me sonrió con pesar, como si ya supiera lo que pasaría.

Apenas di un paso hacia la mesa, por fin Matt levantó su mirada gélida hacia mí. Sus cejas negras les daban más profundidad y hostilidad a sus ojos. Jamás me había visto de esa forma, ni siquiera cuando recién casados.

—¿Por qué me ves así? —pregunté retrocediendo, con una mano en el pecho.

Entonces Matt tomó un par de hojas sobre la mesa y me las arrojó, dejando que estas se deslizaran hasta llegar a mí. Se trataban de fotos mías, entrando al edificio de Santiago. Algunas tomadas desde el edificio de enfrente, enfocándonos a través del ventanal.

—¿Te divertiste mucho mientras yo trabajaba? —inquirió Matt con la misma frialdad que cargaban sus ojos.

Con la mano temblorosa agarré las imágenes, queriendo ver más de cerca. La cercanía entre Santiago y yo no era suficiente para poder decir que habíamos pasado un momento íntimo, pero el hecho de que hubiera más gente ahí, casi desnuda, bueno, no me dejaba bien parada.

—¿Contrataste a alguien para seguirme? —pregunté dejando las imágenes de nuevo en la mesa. Queriendo ponerme a la defensiva y tal vez ganar algo de tiempo.

—No tuve que hacerlo —contestó tajante, frío, tanto que dolió—. La mujer de la que tanto desconfiabas, con quien creías que un día te traicionaría fue más honesta que tú y me mostró la verdad.

Entonces hubo algo de claridad en mi cabeza.

—¿Sharon? —Entorné los ojos y sentí que la sangre me hervía—. ¿Por eso se vieron en el restaurante como si fueran amantes?

Capítulo 37: El preludio de una ejecución 1

Capítulo 37: El preludio de una ejecución 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: 30 Días Antes del Divorcio: ¡Estoy Embarazada!