CAPÍTULO 3. Seis noches para decir adiós.
Katerina apenas pudo dormir esa noche, pero a la mañana siguiente, cuando despertó, él ya se había ido a trabajar.
El rascacielos The Legacy era un proyecto de cuatro mil millones. El tipo de proyecto que podía hacer mundialmente famosa a una constructora como Blackwood Holdings, o hundirla para siempre. Así que salir temprano todos aquellos días, significaba que Jordan tenía que levantarse a las cuatro de la mañana para irse a la oficina a recuperar el tiempo perdido.
Katerina se sirvió café y leyó la nota que le había dejado pegada en la puerta de la nevera.
“Espero que encuentres algo hermoso para hacer hoy”. Decía, pero ya Katerina conocía esas notas: siempre venían llenas de culpa por trabajar demasiado… ahora eran por Angela.
La arrugó en una bolita y la lanzó al cesto de la basura mientras abría en su computadora una base operativa muy diferente. Porque mientras su suegra la llamaba “recogida”, y mientras Jordan creía que ella mataba el tiempo con “cosas hermosas”, la verdad era que Katerina se sentaba cada día a sostener un sistema que ninguno de ellos siquiera alcanzaba a imaginar.
Su padre la había aconsejado bien: “La gente te enseña su verdadera cara cuando creen que no puedes defenderte”. Así que Katerina había enterrado a la financiera, la estratega, la analista de riesgos, la inversora… todo debajo de aquella capa de dulzura que su familia política veía como debilidad.
Pero la verdad era que no había visto la verdadera cara de los Blackwood, no todavía. La vio media hora después cuando la puerta de cristal que daba al jardín se abrió del golpe. Se dirigió a la sala descalza y en alerta, solo para ver a cuatro hombres desconocidos, de trajes impecables, liderados por su suegra.
—¡Siéntate, traje unos documentos para que los firmes! —espetó lanzando un fajo de papeles sobre la mesita de centro.
—¿Documentos…? —Katerina achicó los ojos, pero en cuanto miró el título, su expresión se enfrió.
“Contrato postnupcial”
—Voy a ponértelo claro —espetó su suegra—. Ese contrato dice que renuncias a todas las propiedades y bienes de mi hijo después de divorciarte de él, ni siquiera aceptarás una pensión compensatoria. No te llevarás joyas, no te llevarás vestidos, ni zapatos ni nada que se haya pagado con el dinero Blackwood. Saldrás con la misma basura que llegaste, una maleta, y tu olor a pobre arrimada —siseó Jasmine con desprecio—. No mantendrás contacto con él y definitivamente no hablarás sobre las intimidades de esta familia, porque si lo haces, la demanda será por diez millones de dólares, y tú no podrías reunir eso ni es diez vidas.
—No voy a firmar nada de esto sin que Jordan esté presente —respondió Katerina con el corazón acelerado.
—Entonces hoy mismo mandaré la denuncia por fraude migratorio —sonrió su suegra—. Y para mañana empezará la investigación de tu matrimonio falso con mi hijo.
Uno de los abogados le puso delante otro documento y señaló la línea de firma sobre su nombre: Katerina Oslova.
“Katerina Oslova”. Ese era el nombre que estaba en su pasaporte. El mismo con el que se había casado con Jordan.
Tomó despacio el Contrato Postnupcial y lo leyó hasta que su suegra perdió la paciencia.
—¡Firma de una vez!
—Aquí dice que si estoy embarazada deberé perder al bebé —murmuró Katerina, incapaz de creer el horror al que podía llegar una mujer tan “fina” como Jasmine Blackwood.
—Así es, si quieres tenerlo, entonces nos tienes que indemnizar. Otros diez millones —sonrió su suegra, porque creía, de verdad creía que ella no podía pagarlos.
Katerina sintió el regusto amargo del asco en la garganta, pero tomó la pluma que el abogado le tendía y firmó cada página.
—Toma, quédatelo como advertencia —rio Jasmine dejándole la denuncia migratoria sobre su copia del contrato—. Para que recuerdes que solo eres una recogida, y que Angela y yo podemos sacarte de esta casa cuando queramos.
—Angela… —murmuró Katerina de repente—. ¿Dónde está que no vino a disfrutar mi humillación?
Y la sonrisa venenosa en el rostro de Jasmine se lo dijo todo.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: 7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS