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7 NOCHES PARA DECIR ADIÓS romance Capítulo 74

CAPÍTULO 74. La versión ilegal

El silencio cayó sobre la habitación como una tormenta que nadie espera, y Katerina sintió que el aire abandonaba sus pulmones.

—¿Qué...?

—Lo ingresaron en el hospital porque dejó de sentir las piernas. Le hicieron una tomografía... y los médicos confirmaron que heredó la enfermedad de mi tío.

Ella dio un paso hacia atrás.

—No... no puede ser…

—Eso mismo pensé yo —Byron bajó la vista—. Por eso mismo quisimos buscar segundas opiniones, todo fue demasiado repentino, de un día para el otro… No lo entiendo. Lo que recuerdo de mi tío no fue así. su deterioro demoró años, pero el de Jordan…

Katerina apretó los labios porque ella sí que sabía por qué la enfermedad de Jordan era mucho más acelerada que la del señor Emerson y respondía a una sola causa: urgencia.

—¿Y entonces qué pasó?

—Me llevé las tomografías, fui a buscar a otros especialistas y conseguí que varios médicos las revisaran sin decirles cuál era el diagnóstico inicial.

—¿Qué dijeron? —preguntó Katerina casi en un susurro y Byron cerró los ojos un instante.

—Todos llegaron a la misma conclusión. Las tomografías demuestran ELA.

—¿Y te pusiste a pensar que quizás sean las tomografías las que no son suyas? —replicó Katerina sin inmutarse y Byron la miró aturdido.

Esperaba impacto; no precisamente desesperación, porque sabía que su primo la había cagado con Katerina, pero al menos esperaba de ella un poco de tristeza, conmoción, lástima… Pero no, nada de eso se reflejaba en el rostro de Katerina Orlenko mientras se quitaba lentamente la gabardina de viaje, se la entregaba a la señora del servicio y respiraba calmadamente.

—Bueno… no pensé en eso —admitió Byron—. Lo que sí pensé fue en llegarlo a otros especialistas, llevarlo a él, hacerle más estudios… pero tampoco pude hacer eso, porque Jasmine y Angela no me dejaron.

—Solo en ese momento el gesto de Katerina se ensombreció un poco.

—¿Qué hicieron ahora? —siseó entre dientes.

—Mientras yo estaba fuera buscando especialistas, Jasmine consiguió documentos que le dan todo el poder sobre Jordan. Primero me sacaron del hospital porque dijo que lo estaba alterando, pero por lo que vi, y por lo que me dijo Jordan, creo que lo tuvieron sedado casi dos días.

—¿Sedado?

—Jordan es peleonero hasta inválido —replicó Byron, respirando profundamente antes de continuar—. Supongo que necesitaban mantenerlo tranquilo para todo lo que vino después.

—¿Y qué fue exactamente lo que vino después? —Katerina no apartaba los ojos de él.

—Consiguieron un informe psiquiátrico declarando a Jordan mentalmente incompetente.

Ella frunció el ceño.

—Eso no se consigue de un momento a otro.

—Pues ella lo consiguió. —Byron comenzó a caminar nuevamente por el salón—. Jasmine usó ese informe para convertirse en la tutora legal de Jordan.

—No me jodas… —casi sonrió Katerina, porque mientras para los demás aquello era solo una atrocidad, ella era capaz de ver cada uno de los engranajes del plan.

—Eso en lo menos jodido, de hecho —continuó Byron—. Pero también le quitaron el teléfono, lo tienen aislado en la mansión Blackwood. —La mandíbula de Katerina se tensó al escucharlo—. Luego llegaron a Blackwood Holdings exigiéndole a la junta que Angela lo sustituya en la dirección de la empresa por su supuesta incompetencia mental.

—Una toma hostil… ¡qué poco creativas son esas mujeres! —Katerina exhaló con fastidio—. ¿Y qué dijo la junta directiva?

“¿Qué tan pronto?”

—Ayer.

Kolya soltó una breve carcajada.

“¡Justo como me gusta! Empiezo ahora mismo”.

La llamada terminó, y Byron seguía observándola sin comprender del todo.

—¿Qué significa "ojos dentro"?

—Significa que Jasmine está muy equivocada si cree que su casa, su seguridad y sus informes médicos le servirán para algo frente a gente como nosotros —le respondió Giulia con expresión enigmática—. Significa que si quisiéramos saber qué come, a qué hora duerme, qué champú usa o de qué color son sus calzones, lo sabríamos sin movernos de aquí.

Byron parpadeó un poco impresionado, per era evidente que no le creía del todo.

—Esa es una forma de hablar, ¿verdad? Nadie puede saber tanto de otra persona —murmuró.

—Bueno muchacho, ustedes están acostumbrados a contratar investigadores… —sonrió Alexei con malicia—. Nosotros somos esos investigadores, solo que somos la versión Premium, por decirlo bonito.

—La versión ilegal —entendió Byron—. ¿A mí también me han investigado hasta los calzones? —preguntó y Giulia pasó junto a él mientras terminaba su bebida.

—Tus calzones no tienen nada de interesante. Te los mandan de Zimmerli tres veces al año, paquetes de cincuenta unidades, todos negros o grises, super aburridos. ¿Sabías que sacaron una línea en rojo? Deberías arriesgarte.

El vodka se le salió Byron hasta por la nariz, y miró de reojo a Alexei, que parecía fascinado por las molduras del techo.

—Bueno… ¡Jordan! —tosió aparatosamente—. ¿¡Qué vamos a hacer con Jordan!?

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