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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 102

Macarena no tomó en serio lo que él había dicho.

Con la cabeza baja, selló el contrato, lo organizó en dos copias iguales y, una vez listo, se puso de pie y le entregó una de las copias a Benicio.

—Que sea una buena colaboración.

Benicio extendió la mano.

Macarena pensó que él iba a tomar el contrato, así que se lo acercó un poco más.

Pero, para su sorpresa, Benicio le tomó la mano.

La palma de él, grande y firme, cubrió sus dedos con un contacto apenas frío.

Macarena se quedó pasmada por un instante, y retiró la mano de manera instintiva.

—Que sea una excelente colaboración —dijo Benicio, sujetando el contrato con seguridad y regalándole una sonrisa ligera—. Lo que te propuse antes no era broma, señorita Molina. Puedes pensarlo.

—Hasta luego.

Tras despedirse con cortesía, Benicio se dio media vuelta y se marchó con una elegancia impecable.

Incluso al salir, tuvo el detalle de agradecer a la recepcionista con una amabilidad que rozaba lo exquisito.

Macarena se quedó unos segundos aturdida. De no ser por la sensación que aún sentía en la punta de los dedos, habría creído que todo había sido producto de su imaginación.

En el fondo, Macarena había considerado la posibilidad de que Benicio tuviera algún interés oculto al buscarla.

Sin embargo, después de repasar una y otra vez su situación, no lograba imaginar qué podría tener ella que valiera tanto la pena como para que él invirtiera semejante cantidad de dinero.

Si se trataba de ella como persona...

Macarena soltó una risa amarga.

En ese círculo, ella ya era motivo de burlas; no le veía el sentido a que alguien como Benicio quisiera acercársele.

No le encontraba lógica, pero tampoco quiso atormentarse con el tema. Así que, cuando Benicio se fue, se tomó un momento para calmarse antes de dirigirse con el contrato ya firmado a buscar a Ronan Torres.

Al ver el contrato, Ronan frunció el ceño, desconcertado.

—¿Inversión de la familia Oliva? ¿Cómo conseguiste que la familia Oliva invirtiera? Si hasta donde sé...

Se detuvo a la mitad de la frase, tragándose el resto.

No es que dudara de la capacidad de Macarena, ni que no creyera que la familia Oliva pudiera invertir. Lo que pasaba era que no entendía cómo había sucedido.

Capítulo 102 1

Capítulo 102 2

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