Fermín apenas murmuró un “ajá” y colgó el teléfono.
Cuando la llamada terminó, Abril seguía sosteniendo el celular. La sonrisa que tenía dibujada se desvaneció poco a poco, dejando ver una expresión seria.
Se quedó mirando la pantalla, donde aún podía ver el mensaje que Macarena le había mandado hace un rato.
Hace poco había llamado a Lisa para preguntar por Fermín y supo que él había salido de la empresa, pero no había regresado a la casa.
¿Así que Fermín sí había ido a ver a Macarena?
Abril no terminaba de creerse del todo lo que Fermín le había dicho sobre volver con la familia Gómez.
Desde aquella noche, sentía que la actitud de Fermín hacia Macarena se había vuelto cada vez más difícil de entender.
Eso la ponía de nervios, una inquietud que no podía disimular.
No podía seguir dándole largas a la situación.
Tenía que acercarse más a Fermín, y hacerlo pronto.
...
Fermín no tenía ni idea de lo que pasaba por la cabeza de Abril. Después de colgar, le mandó otro mensaje, pidiéndole que descansara bien.
En menos de media hora, Fermín llegó manejando a la casa de la familia Gómez.
Ya platicando ahí, se enteró de que Nelson quería encargarle la conducción del festejo de cumpleaños tan importante que se avecinaba.
Pero pronto surgieron diferencias respecto a quién debía acompañarlo como su pareja durante el evento.
Florencia y Sabrina proponían que Abril tomara el lugar de Macarena y presentara el evento junto a él.
Nelson, aunque entendía sus razones, seguía dudando.
Después de todo, Fermín y Macarena llevaban cinco años casados. Lo lógico era que ella estuviera a su lado.
Los tres discutieron sin llegar a ningún acuerdo, así que terminaron dejando la decisión en manos de Fermín.
Fermín no entendía para qué tanto problema.
—¿Para qué discutir tanto? Obviamente Macarena debe ser quien me acompañe —soltó, de una vez por todas, con firmeza.
Sus palabras dejaron a los otros tres sorprendidos.
Pero…
Fermín se quedó pensando. Macarena todavía estaba enojada por lo de Abril y lo del niño.
Si ahora la reemplazaba por Abril en un evento tan importante, seguro que Macarena se molestaría aún más y tal vez ni siquiera querría volver a verlo.
Al llegar a esa conclusión, Fermín dijo:
—Abril anda muy ocupada últimamente, dudo que tenga tiempo para algo así. Además, ya es hora de que Macarena se anime a participar en este tipo de actividades.
Sabrina quería replicar, pero Fermín la interrumpió antes de que pudiera abrir la boca:
—Ya tomé una decisión, no hay nada más que discutir.
Sabrina no tuvo más remedio que guardar silencio, visiblemente molesta.
Al ver esto, Florencia tampoco insistió.
Nelson, por su parte, le lanzó una mirada llena de significado a Fermín.
Como padre, entendía perfectamente lo que pasaba por la mente de su hijo.

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