Al escuchar la última frase, una oleada de murmullos recorrió todo el salón.
Florencia y Nelson se quedaron helados.
Nelson, rápido de reflejos, tomó el micrófono de las manos de Paula y dijo:
—La abuela está cansada, está diciendo cosas sin sentido. Mejor ayuden a que regrese a descansar.
Florencia también reaccionó y, intentando tranquilizar a Paula, se acercó para llevársela.
Pero Paula no se movió. Simplemente señaló hacia la puerta.
En ese momento, un abogado vestido con traje impecable se adelantó y le entregó a Macarena un documento: el acuerdo de transferencia de acciones ya preparado.
Macarena se quedó paralizada.
Jamás se le habría pasado por la cabeza que algo así pudiera suceder.
Las acciones que tenía Paula equivalían a casi la mitad de todos los bienes de la familia Gómez. Si ella aceptaba ese documento, prácticamente se convertía en dueña de la mitad de la fortuna familiar.
De pronto, Sabrina se lanzó hacia el abogado, intentando arrebatarle el acuerdo mientras gritaba:
—Macarena, ¿qué le hiciste a la abuela? ¿Por qué le está dando las acciones de la familia Gómez a una extraña como tú? ¿Qué le diste de tomar?
El abogado, con toda calma, sostuvo el documento sin esfuerzo.
—Perdón, señorita Gómez, pero ya se revisó todo. Cuando se elaboró este testamento, la señora estaba en plenas facultades.
—El testamento y el acuerdo de transferencia son completamente legales.
—Señorita Molina —el abogado volvió a extender el documento hacia Macarena.
Macarena dudó unos segundos, su respiración se volvió agitada.
—Macarena, ¿te acuerdas de lo que le prometiste a la abuela? —sonrió Paula.
Por supuesto que lo recordaba.
Antes de ir al hotel, Paula la hizo pasar por la antigua casa y le pidió que, sin importar lo que dijera esa noche, debía aceptar.
Pero jamás se imaginó que iba a ser algo tan grande.
Sabía que Paula no era de actuar por impulso.
Ese acuerdo que tenía en las manos seguramente llevaba mucho tiempo planeándose.
Pero lo que no entendía era la razón.
Sabía que Paula siempre la había tratado bien, pero no podía comprender por qué quería regalarle la mitad de la fortuna de la familia Gómez.
Tras unos segundos de silencio, se atrevió a preguntar.
Paula contestó:
—En su momento, tu mamá le salvó la vida a mi hijo. Si no fuera por ella, la familia Gómez no sería lo que es hoy. Todos estos años lo que has pasado aquí es una deuda que tenemos contigo. Esto es lo que te corresponde.
Antes de que Macarena pudiera decir algo, Florencia intervino:
—Pero Fermín cumplió con lo pactado y se casó con ella. Le dio tres años de matrimonio. Ya se saldó la deuda que había por lo de su mamá.
Paula soltó una risa seca.
—¿Quién te dijo que casarse es pagar una deuda?
—Además, todos sabemos muy bien cómo se comportó Fermín con ella durante estos años. Eso estuvo lejos de ser un agradecimiento, más bien parecía venganza.
Abril miró a Fermín de reojo.

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