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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 294

El último mensaje de Macarena le había llegado un día antes. Le decía que lo estaba esperando afuera del hospital.

Pero él no le permitió entrar.

Después, ella se fue bajo la lluvia.

Como siempre, Macarena no se molestó, ni le reclamó por no querer verla. Hasta ahora, seguía actuando como si nada hubiera pasado aquel día.

Y hoy, ahí estaba, fingiendo normalidad y platicando animadamente con otro hombre.

Al recordar la escena de Macarena y Benicio juntos, a Fermín se le escapó una sonrisa sarcástica.

Ya no pensaba dejarse manipular por Macarena.

En esos días que pasó en el hospital, Fermín había reflexionado mucho. Por fin lo tenía claro.

Quizá le debía algo a Macarena, pero lo que ella le hizo a Abril también era cierto.

Macarena no consiguió el dinero y vivía con dificultades, pero Abril, que estaba en el extranjero, también llegó a quedarse sin sueldo por culpa de sus celos.

Macarena perdió a su hijo, pero Abril también fue víctima de ese accidente.

Y antes de eso, por sus celos, Macarena casi le había arruinado la vida a Abril.

Así que, entre él y Macarena, estaban a mano.

Fermín miró la conversación con Macarena en su celular. Después de unos segundos, decidió contactar a Ernesto.

—Busca un momento para remodelar toda la casa.

—Especialmente el cuarto donde Macarena se quedaba. Quiero que saquen todo lo de ahí.

Una vez terminó, apagó el celular.

...

Mientras tanto, Macarena seguía al pendiente de su computadora.

La discusión sobre UME iba en aumento, y el grupo de fans no paraba de platicar.

[Si le suben dos ceros quizá no podría comprarlo, pero con este precio, sí me animo.]

Sin embargo, también había dudas. Algunos preguntaban si el robot sería igual de bueno que el de la conferencia. ¿Y si no ayudaba de forma automática? ¿Y si, en vez de ayudar, solo estorbaba?

Rápidamente alguien respondió en los comentarios:

[Por ese precio, aunque no ayude, yo mismo lo cuido como rey.]

Antes de llegar a la oficina, Macarena recibió varias llamadas seguidas de Piero, que sonaba tan emocionado que casi gritaba.

—Macarena, desde temprano han llegado un montón de pedidos a la empresa. Ya tenemos más de diez empresas interesadas en comprar nuestros robots.

—Y varias más quieren asociarse con nosotros, ser parte del equipo y convertirse en nuestros distribuidores.

—Si seguimos así, vamos a lograr en menos de dos días lo que antes nos tomaba un mes de ganancias.

—Por cierto, cuando llegues, comunícate con los proveedores. Con esta cantidad de pedidos, hay que aumentar la producción lo antes posible.

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