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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 34

Al escuchar las palabras de Florencia, la sonrisa que tenía Abril en el rostro se congeló por un instante.

Macarena apretó los labios.

Las palabras de Florencia, a simple vista, parecían reconocer el lugar que Macarena tenía en la familia Gómez.

Sin embargo, Macarena sabía perfectamente que Florencia no estaba de su lado. Solo la estaba usando como escudo, como herramienta para sus propios fines.

No tardó nada en confirmarse: apenas Florencia terminó de hablar, Sabrina le reprochó, visiblemente molesta:

—Mamá, Abi no es una invitada.

—Además, seguro tú no lo sabes, pero ella me trata mejor que mi propia cuñada.

Mientras decía esto, Sabrina le lanzó una mirada de fastidio a Macarena, dejando claro que seguía molesta por el tema del regalo anterior.

Esta vez, Macarena no intentó explicar nada.

Sabía que, si decía que Fermín no le había dado dinero, Sabrina no dejaría el tema ahí; seguro le preguntaría cómo había conseguido plata todos estos años si no trabajaba, o de dónde había sacado para los regalos anteriores.

Y aunque le contara la verdad sobre su fuente de ingresos, ni siquiera estaba segura de que le creerían. Encima, Florencia podría terminar disgustada.

De todos modos, ya había decidido divorciarse. No tenía ganas de provocar un pleito que hiciera todo aún más incómodo.

Así que Macarena ayudó a Florencia a sentarse en el sofá, intentando mantener la calma.

Sabrina, por su parte, miró de reojo la única bolsa de regalo que Macarena había traído y, al ver que no era para ella, supuso que debía ser para su madre.

—¿Ese es el regalo para mi mamá? A ver, déjame ver qué le trajiste.

Dicho esto, Sabrina fue directa a tomar la bolsa.

Pero Macarena se interpuso en su camino:

—Ese es para la abuela.

No tenía suficiente dinero para comprar regalos para todos.

De hecho, los obsequios que le daba a Sabrina solían quedar olvidados en un rincón, y Florencia ni siquiera se tomaba la molestia de abrirlos, los mandaba directo al almacén. Solo la abuela recibía sus regalos con una sonrisa y luego los usaba.

Por eso, en esta ocasión, Macarena solo preparó algo especial para la abuela.

Sabrina abrió los ojos, indignada:

—¿Ya de por sí no me diste nada y ahora ni a mi mamá le trajiste regalo?

—Macarena, ¿en qué estabas pensando? Mamá y la abuela son tus mayores.

Capítulo 34 1

Capítulo 34 2

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