El rostro de Nicolás cambió por completo y frunció el ceño al instante.
—¿Así que tú eres el cabrón?
Dicho esto con furia, Nicolás agarró la comida que le había traído, dispuesto a llevársela. Al verlo, Fermín se apresuró a añadir:
—…amigo de su exesposo.
—Un amigo suyo tampoco debe ser buena persona —replicó Nicolás con desdén—. Con razón la señorita Lea te odia tanto.
Sin más opción, Fermín se apresuró a decir:
—Tengo trato con él, pero nos vemos muy poco. Estamos en el mismo círculo social, es normal que nos crucemos, ¿no?
Sus palabras parecieron calmar un poco la ira de Nicolás, quien volvió a dejar la comida en su sitio.
Fermín se sintió impotente. En Rivella, la gente se desvivía por conocerlo y relacionarse con él. Jamás habría imaginado que un día sería despreciado de esa manera.
Después de pensarlo, añadió:
—Pero la reputación de su exesposo no debe ser tan mala como dices. Te aseguro que él nunca ha hecho algo como acosarla.
Al ver su convicción, Nicolás, que normalmente no se metía en asuntos ajenos, decidió explicarle. Después de todo, Fermín le había contado cosas sobre Lea y parecía no entender la situación.
—A veces no hace falta organizar algo así directamente —dijo con un bufido—. Su estatus lo hace por él. Siendo su esposo, al maltratarla, es como si les dijera a los demás que está permitido. Cuando el resto de la familia lo ve, piensa: "Si hasta el marido la trata así", y naturalmente se unen al maltrato.
—Por la noche no hay nadie en la cocina —le susurró—. Deja los platos ahí. También puedes pasar la noche adentro para que no pases frío. Mañana vendré a buscarte.
Dicho esto, Nicolás se fue, rodeando la casa para volver a su habitación, dejando a Fermín solo en la oscuridad.
Fermín sintió un nudo en la garganta que apenas lo dejaba respirar.
Si alguien le hubiera dicho esto antes, habría pensado que Macarena lo había sobornado para difamar a su familia. Pero ahora, después de haber experimentado en carne propia el rechazo implacable de Lea, se sentía como una hoja a la deriva, perdido y desconcertado.
El odio de Lea hacia él era un reflejo del desprecio de la familia Gómez hacia Macarena.
Y él solo estaba pasando por una mala racha temporal; en el fondo, seguía teniendo el respaldo de los Gómez.

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