A Fermín se le había ocurrido un plan para pagarle los cinco mil millones en cuotas.
—Su exesposo todavía quiere volver con ella, pero la cantidad que pide es demasiado grande. Por ahora, solo puedo conseguir doscientos millones en efectivo. Mis propiedades y acciones valen unos dos mil millones. Al ritmo que he estado ganando dinero, la otra mitad podría pagarla en unos diez años…
Fermín detalló cuidadosamente su patrimonio, esperando que Nicolás le diera un buen consejo.
A mitad de la explicación, no se dio cuenta de que había usado la palabra equivocada. Al oír "puedo", Nicolás arqueó una ceja, pero no lo delató.
—Te sugiero que le digas a tu amigo que se rinda. Que no se moleste con todo esto. Ella es una mujer inteligente, y no creo que le ponga las cosas difíciles sin una buena razón. Antes de pedirle esa cantidad, seguro que le puso otra condición que tu amigo no pudo o no quiso cumplir. Por eso le puso una barrera imposible para que se diera por vencido. ¿Por qué no intentas recordar? —dijo Nicolás, bebiendo un sorbo de agua.
Fermín tenía buena memoria; bastó la sugerencia para que lo recordara. La vez anterior que le había propuesto volver, la condición de Macarena había sido que entregara a Abril a la policía.
Fermín guardó silencio.
Nicolás le dio una palmada en el hombro, con aire de sabio.
—El amor y los negocios son diferentes. El amor no es tan complicado como crees. Es simple: hazle saber que la amas, que te importa, que para ti ella es diferente a todas las demás. El amor verdadero es más complejo, pero dijiste que ella alguna vez amó a su exesposo, así que la base emocional debería seguir ahí. Si se arrepiente a tiempo, quizás todavía haya esperanza.
Señalando las cifras que Fermín había anotado, Nicolás añadió:

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