Sin embargo, ahora Benicio no podía evitar sentir que algo no encajaba, aunque no sabía decir exactamente qué.
—¿Qué pasa? ¿Ocurrió algo? —preguntó Macarena, tensándose al ver que Benicio no respondía.
Benicio reaccionó al instante. Para no preocuparla, le dijo:
—Sí, me contactó ayer. Dice que está a salvo y que no te preocupes.
Macarena respiró aliviada.
—Le voy a llamar a Ronan para que le envíe algo de dinero —dijo, sacando su celular.
Aunque las tarjetas bancarias eran prácticas, eran fáciles de rastrear. El efectivo o los cheques eran más seguros.
Benicio le detuvo la mano.
—Más tarde enviaré a alguien. Después de todo, cuanta menos gente sepa dónde está Lea, mejor.
Macarena consideró sus palabras y asintió; tenía razón.
—No pienses demasiado y recupérate —dijo Benicio, pellizcándole suavemente la mejilla—. Te quiere tanto que seguro volverá para verte.
El consuelo de Benicio la tranquilizó y no le dio más vueltas al asunto.
Terminada la comida, Macarena recibió otro mensaje de Fermín, una indirecta muy directa para que fuera a llevarle sopa. Como si temiera que se negara, un segundo después, recibió una notificación de una transferencia por un millón de pesos.
[Progreso: un millón/cinco mil millones.]
[Macarena, prepárate para volver a casarte conmigo.]
Macarena se quedó sin palabras.
Sacó su celular, pidió una sopa cualquiera por internet y se la mandó.
Ni loca se volvería a casar con él, pero nadie le hace el feo al dinero. La línea de producción de UME estaba por arrancar y necesitaría muchos fondos.
Tras aceptar el dinero con total naturalidad, lo transfirió directamente a la cuenta de UME.
***
Dos minutos después.
Los pétalos estaban esparcidos por el suelo. Fermín sostenía el último, el que significaba «no volverán», con el semblante sombrío. Finalmente, lo arrojó también.
Lo sabía. Eran solo juegos de niños. Par o impar, ¿cómo podría ser certero?
Mientras pensaba esto, su mirada se posó en el pétalo más grande que había sobre la mesa y de repente recordó que no lo había incluido en la cuenta.
Macarena se había ido porque se sentía abandonada y por el malentendido con Abril. Pero ahora él ya le había confesado su deseo de volver con ella y estaba tomando acciones para demostrarlo.
Aunque ella siguiera resentida ahora, ¿acaso iba a guardarle rencor toda la vida?
Con este pensamiento, Fermín se sintió un poco mejor.
*Vibración*
Su celular vibró dos veces. Creyendo que era otro mensaje de Macarena, esbozó una sonrisa y tomó el teléfono.
Pero al ver la notificación en la pantalla, su sonrisa se desvaneció y su expresión se ensombreció.

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