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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 461

—Y si realmente volvió a Rivella, ¿por qué no nos busca?

Eso era lo que Macarena no lograba entender.

Ronan reflexionó un momento:

—Quizás alguien la está ayudando.

Macarena pensó en Nicolás.

No había tratado mucho con él, pero Nicolás era un tipo realmente confiable.

Si Nicolás estaba haciendo cosas por Lea, entonces todo cobraba sentido.

Pero, por alguna razón, seguía sintiendo algo extraño.

¿Dante la había dejado ir así de fácil?

Él era paranoico, un loco. Cada día que Lea no volvía, su odio hacia Macarena crecía un poco más.

¿Cinco años de rencor borrados tan fácilmente por una carta de Lea?

No es que creyera que Dante no haría eso por Lea.

Es que le parecía que soltó ese odio y resentimiento con demasiada facilidad.

Macarena no lograba sacar una conclusión clara. La imagen de Benicio cruzó por su mente y decidió que, cuando despertara, le preguntaría algunas cosas.

Lea lo había contactado una vez; tal vez lo había vuelto a hacer.

***

El auto de lujo regresaba hacia la mansión Oliva.

Dante estaba sentado en el interior, con la carta abierta en la palma de su mano.

Sostenía una esquina del papel, con la mirada clavada en esas letras, como si quisiera ver a través de la hoja.

Mohamed sacó una luz ultravioleta y se la entregó. La luz morada iluminó el papel, revelando claramente la palabra «Oliva».

—¿La señora está en la residencia Oliva? —preguntó Mohamed, algo sorprendido.

El papel que usaba la familia Oliva era de una fabricación especial. Parecía papel común, pero bajo luz ultravioleta mostraba una marca de agua específica.

No solo el papel; casi todo en la antigua mansión Oliva tenía marcas específicas, algo que solo los hombres de confianza de Dante sabían.

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