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A Ella la Salvaste, a Mí Me Perdiste romance Capítulo 58

Sin embargo, Fermín pronto se dio cuenta de lo absurdo que era todo aquello.

¿Un simple abrazo ya convierte a dos personas en pareja?

Eso no tenía ningún sentido.

Además, no entendía por qué de repente se le venía Macarena a la cabeza.

Pensar que Macarena podría enamorarse de otro hombre le parecía todavía más ridículo.

No creía que Macarena fuera tan despistada como para dejarlo y buscar a otro. Tampoco creía que algún otro hombre se fijara en Macarena, alguien tan común y sin nada especial.

Antes de que pudiera decir algo, Sabrina volvió a hablar sin parar:

—Además, él casi nunca se acerca a las mujeres. En todos estos años, jamás ha salido una foto suya en internet en actitud cariñosa con otra mujer. Esta es la primera vez.

—Tengo el presentimiento de que esta vez va en serio.

—Y la forma en la que la mira… se nota que es diferente.

Cuanto más lo pensaba, más se le apachurraba el corazón a Sabrina. Se aferró al brazo de Fermín, dispuesta a recargar la cabeza en su hombro.

Pero antes de que pudiera hacerlo, Fermín la detuvo con una mano en el cuello y le puso dos pañuelos en la mano, mientras le lanzaba una mirada de fastidio:

—Límpiate.

Sabrina frunció los labios.

Aun así, obedeció, se secó las lágrimas y se sonó la nariz.

Al ver la mirada de repulsión de Fermín, Sabrina refunfuñó:

—Puedes quejarte lo que quieras. Todos tenemos momentos en que nos desbordamos.

—No me creo que Abri nunca haya tenido uno. Seguro que en ese momento no te molesta.

Fermín no respondió.

Abril siempre había sido tan elegante delante de él, que incluso al llorar lo hacía en el punto justo, sin perder la compostura.

Pensando en eso, Fermín se dio cuenta de que, en efecto, jamás había visto a Abril perder el control frente a él.

En cambio, Macarena…

Fermín no pudo evitar acordarse de aquella vez, poco después de comprometerse, cuando Macarena volvió a casa en Nochevieja. Por alguna razón, tras una fuerte discusión con la familia Gómez, salió de la casa de los Molina.

Él coincidió con ella justo en ese momento y, movido por cierta compasión, bajó del carro para preguntarle qué pasaba.

Capítulo 58 1

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