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ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso! romance Capítulo 153

C153- ¿FUE A UNA MUJER?

Ian abrió la puerta de la mansión, entró despacio, con los nudillos sangrando. Savanna estaba en el sofá, con Ivanna en sus brazos, acunándola.

Levantó la mirada cuando lo vio entrar y se quedó inmóvil.

—Ian... ¿qué pasó?

Él cerró la puerta quedándose parado sin moverse. Savanna se puso de pie, con cuidado de no despertar a la bebé y se acercó a él.

—Tus manos... estás sangrando.

Ian miró sus nudillos, hinchados, rojos.

—No es nada.

Savanna frunció el ceño, lo conocía, sabía cuando mentía.

—Ian, mírame.

Él levantó la mirada y ella vio algo en sus ojos que la asustó, dolor, confusión, rabia.

—¿Qué pasó? —preguntó de nuevo, esta vez con voz suave.

Ian apretó los labios, pensando, debatiendo.

¿Debía decirle? ¿Debía contarle que Elias era su hermano? ¿Que su madre no era quien decía ser? ¿Que todo lo que creía saber sobre su familia era mentira?

No podía.

Porque Savanna no lo entendería, no hasta que él mismo lo entendiera y necesitaba tiempo, necesitaba respuestas.

—Nada —dijo finalmente—. Solo... un problema de trabajo.

Savanna lo miró, sabiendo que mentía.

—Ian…

Ian soltó el aire y le dio un intento de sonrisa.

—Voy a ducharme.

Se fue, caminando hacia el baño, dejando a Savanna sola, con Ivanna en sus brazos y un nudo en el estómago.

En el baño Ian cerró la puerta, caminó hacia el espejo y su reflejo lo miraba de vuelta, por primera vez en años, no se reconoció.

El golpe era demasiado fuerte.

Su madre la mujer que siempre había admirado era una mentira, ella había tenido una aventura con Richard, y además…. Elias, era su hermano.

Cerró los ojos y negó con la cabeza.

—No... —siseó—. No... no puede ser... no...

Pero las pruebas estaban ahí.

Abrió los ojos y estos estaban fríos, vacíos. Porque si su madre había mentido sobre esto, ¿sobre qué más había mentido? ¿Y qué más iba a descubrir?

Se quitó la camisa, abrió la ducha y se metió bajo el agua fría. Dejando que el agua lavara la sangre, pero no el dolor.

(…)

En Houston, Braxton estaba de pie frente a la cama de Richard Voss, con los brazos cruzados mirando al hombre paralizado.

Richard tenía la mirada fija en el techo y Ethan Foster estaba a su lado, con una tableta en las manos, preparada para documentar todo.

Braxton se inclinó sobre él.

—Richard, sé que puedes entender y sé que te hicieron esto para callarte. Pero puedes hablar con nosotros, un pestañeo para sí. Dos para no.

Richard lo miró, sus ojos tenían odio, pero también miedo.

Braxton asintió.

—Bien. Vamos a empezar. ¿Conoces a quien te hizo esto?

Richard pestañeó una vez.

C153- ¿FUE A UNA MUJER? 1

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