C156- NO... NO PUEDE SER...
Ian se tocó la boca, sintiendo el sabor de la sangre.
—Brax, espera...
—¡No! —gritó Braxton—. ¡No me digas que espere! ¡Vi las fotos! ¡Te vi con Elias! ¡Hablando con él! ¡Como un puto traidor!
Ian apretó los dientes, tratando de pensar, de encontrar las palabras. Quería encontrar las palabras para decirle que Elias era su hermano, tendría que decirle todo, que su madre no era quien él creía y que todo era una mentira.
Y no estaba listo.
Braxton lo miró, esperando una respuesta, pero Ian se quedó callado y eso fue peor.
—¿No vas a decir nada? —exigió Braxton con voz temblorosa—. ¿Nada?
Ian abrió la boca, pero no salió nada, entonces Braxton rio amargo y lleno de dolor.
—No lo puedo creer. No lo puedo maldito creer.
En ese momento, Savanna y Jodie que ya habían llegado al final de las escaleras, vieron la escena y ambas se quedaron sin palabras.
—¿Braxton? —susurró Jodie.
Él se giró mirándola con un dolor que ella nunca había visto.
—Lo siento, nena, pero necesitas saber esto.
Sacó su teléfono, lo desbloqueó y le mostró las fotos a Jodie, al verlas sintió que su mundo se derrumbaba.
—No... —susurró—. No... no puede ser...
Miró a Ian, con lágrimas en los ojos.
—¿Es verdad? ¿Te reuniste con él?
Ian la miró, con el corazón roto.
—Jodie, yo...
—¡Responde! —gritó Jodie—. ¿Te reuniste con el hombre que me drogó? ¿El hombre que me tomó fotos? ¿El hombre que me destrozó?
Ian apretó los labios.
—Sí.
Jodie retrocedió, como si le hubieran dado un golpe.
—¿Por qué? —susurró—. ¿Por qué lo hiciste?
Ian cerró los ojos.
—Jodie…
Braxton explotó.
—¡No puedes decirnos! ¡Claro! ¡Porque no tienes excusa! ¡Porque traicionaste a tu mejor amigo! ¡Porque traicionaste nuestra confianza! ¡ERES UN MALDITO EGOÍSTA!
Ian miró a Braxton.
—No es lo que piensas.
—¡Entonces dime qué es! —gritó Braxton—. ¡Dime por qué te reuniste con ese maldito! ¡Dime por qué no lo entregaste a la policía!
Ian guardó silencio y Braxton tomó la muñeca de Jodie, que lloraba en silencio.
—Nos vamos, nena.
Jodie asintió, sin mirar a Ian, caminaban hacia la puerta, cuando Ian dio un paso adelante.
—Brax...
Braxton se detuvo, se giró y le dio una mirada fría.
—No me busques, no quiero volver a verte.
Cada palabra fue un golpe. Ian sintió cómo se fracturaba algo en su pecho—no su corazón, algo más profundo. El vínculo que los había mantenido unidos desde que se conocieron.


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Los comentarios de los lectores sobre la novela: ADICTO A SU ESPOSA: El hombre que salvé es un CEO poderoso!