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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 1012

—¿De verdad viniste a vengarte solo por tu hermano o alguien más te mandó?

Amaya preguntó con voz gélida.

Ciro soltó una carcajada lúgubre:

—Lo hice por mi hermano, pero también por el dinero.

—¿Acaso no lo sabes?

Amaya frunció el ceño, confundida:

—¿Saber qué?

Ciro la miró fijamente:

—Si prometes dejarme ir, no llamar a la policía y no presentar cargos, te contaré un secreto sobre ti.

Amaya examinó al sujeto en silencio durante unos segundos. El hombre emanaba un aura siniestra.

Tenía una palidez enfermiza y sus ojos se movían de un lado a otro de forma inquieta, revelando sus malas intenciones. Todo en él le provocaba a Amaya una profunda repulsión.

Los rostros de esos dos hermanos realmente dejaban claro que eran de la misma calaña; ambos le producían asco.

Amaya no tenía tiempo para negociar con él. Lo agarró por el cuello de la camisa y, con un movimiento rápido y decidido, lo estrelló con fuerza contra la pared.

—Más te vale que entiendas tu situación. ¡Disparar un arma y herir a personas a plena luz del día en Solarenia es un delito muy grave!

—Hables o no hables, te voy a entregar a las autoridades para que te pudras en prisión junto a tu hermano.

Ciro nunca imaginó que Amaya, siendo solo una mujer, pudiera ser tan feroz.

Ese golpe contra la pared lo dejó aturdido y viendo estrellas.

—¡Amaya, no tienes de qué enorgullecerte!

—¡De todos modos, no te queda mucho tiempo de vida!

—¡Alguien en el mercado negro ha puesto una recompensa de un millón por tu cabeza!

—¡Aunque hayas tenido la suerte de escapar de mí hoy, habrá más gente buscándote para matarte! ¡Ya lo verás!

Completamente fuera de sí, Ciro comenzó a gritarle maldiciones a Amaya frente a todos.

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