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Adiós a la Esposa Perfecta romance Capítulo 983

Esa voz repentina fue como un chirrido insoportable que arruinó la atmósfera entre los dos.

Amaya se secó rápidamente la lágrima que amenazaba con caer y se dio la vuelta, lanzando una mirada glacial.

Era Valeria Zaldívar. Llevaba puesto un casco de seguridad y estaba parada junto a los elevadores, escoltada por un grupo de personas. Tenía los brazos cruzados y los miraba con una sonrisa arrogante y despectiva.

Romeo, por instinto, entrelazó sus dedos con los de Amaya. Una chispa de furia asomó en su rostro.

—Precisamente porque tengo mucho mundo y conozco a las mujeres, sé que alguien como Amaya es una joya invaluable. Vale mil veces más que una mujer vulgar y del montón como tú.

La frase 'vulgar y del montón' borró de un plumazo toda la arrogancia de la cara de Valeria.

Se puso tan furiosa que empezó a tartamudear.

—¡Tú... tú...! ¡Romeo! ¡¿Me estás llamando vulgar?!

—¡Es el chiste del año! ¡¿Tienes idea de cuántos hombres mueren por mí, cuántos me persiguen y me adulan desde que era niña?!

—¡Soy la heredera del hombre más rico de Santa Lucía! ¡¿Qué tiene Amaya que se pueda comparar conmigo?!

Romeo levantó una ceja, inmutable.

—¿Y qué importa que seas la hija del hombre más rico? Al final del día, te casaste con el hombre que Amaya tiró a la basura.

—A juzgar por tus gustos, esos hombres que te persiguen deben ser de una calidad bastante mediocre si crees que Diego es un gran premio.

—Solo por eso, Amaya ya te gana por goleada.

Romeo era un hombre educado, rara vez insultaba a nadie. Pero Amaya acababa de descubrir que, cuando quería, su lengua podía ser tan afilada como un bisturí.

Capítulo 983 1

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