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Cecilia: De rechazada a soberana romance Capítulo 1625

—Voy para allá ahora mismo. —A Cecilia le ardían los ojos de cansancio.

No había dormido casi nada. Desde que regresó hace dos días, solo la noche anterior había logrado descansar en condiciones.

Hoy se había acostado pasada la medianoche, y si sumaba los minutos, ni siquiera llevaba dos horas de sueño.

Cecilia se levantó y salió de su habitación haciendo el menor ruido posible; las tres chicas que dormían en la sala ni se inmutaron.

Tampoco tenía la intención de despertar a Sara ni a José, sus guardaespaldas del departamento de al lado.

Pero para su sorpresa, apenas abrió su puerta, José ya la estaba esperando en el pasillo.

—¿Cómo supiste que iba a salir?

Cecilia estaba impresionada.

Aunque hubiera cámaras en la puerta, ¿acaso se pasaba la noche entera mirándolas?

Y aun si estuviera despierto en su departamento y la viera salir, no habría llegado al pasillo tan rápido.

—Se encendió la luz de tu habitación. A esta hora, imaginé que era una emergencia, así que me vestí y salí a esperar.

Cecilia no pudo evitar levantarle el pulgar en señal de respeto.

—Eres increíble.

José se rascó la nuca con cierta timidez.

—Pero no desperté a Sara, como todavía se está recuperando de la lesión...

No necesitaba explicar más, Cecilia lo entendía perfectamente.

—No te preocupes, no hace falta que venga.

—Nadie se imagina que saldremos a esta hora de la madrugada.

Además, el tal Tiago de la Organización Amanecer estaba gravemente herido, ¿no? Con los controles fronterizos de Mirasia en máxima alerta, era casi imposible que alguien lograra entrar al país en este momento.

—También llamé a las otras dos escoltas para que nos acompañen. —José creía firmemente en aprovechar los recursos disponibles que les había asignado Raúl, el tío de Cecilia.

Al fin y al cabo, esas dos también trabajaban para ellos.

Afortunadamente, eran dos mujeres; aunque una por sí sola no se comparaba con Sara, juntas hacían un trabajo decente.

Lo más importante era que, al ser mujeres, podían brindar protección cercana a Cecilia en situaciones donde a José se le complicaría.

Aitana y Claudia ya estaban listas.

Ambas salieron rápido, vestidas con ropa táctica ligera.

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