Luna lanza con violencia la copa aun con el contenido dentro, la misma se estrella contra el suelo volviéndose trizas.
—maldita sea, y yo quedándome aquí en esta estúpida ciudad para nada. Como si no tuviera responsabilidad en Europa.
Camina furiosa hasta la cama para tumbarse en ella, mira el techo abovedado de su cuarto y suspira.
—¿debo regresar a casa? —al menos allá si tenía con quien divertiste —. No puedo—se sienta de golpe —. No puedo dejar a ese desgraciado sin meterlo en mi cama. Necesito que se obsesione conmigo.
Muerde sus labios al pensar que todavía podía hacerlo. Sin embargo, con esa mujer de por medio le resultaba complicado ya que si él pensaba escaparse todas noches antes de que ella pudiera alcanzarlo no lograría mucho.
Su mujer le estaba ganando mucho en esa batalla.
—estúpida entrometida, ya verás.
[…]
Dorian ingresa en su oficina mostrándose tranquilo y satisfecho con el día que paso con su mujer, y esa noche pensaba hacer lo mismo, se escaparía.
Era la única forma en la que podía deshacerse de Luna, sospechaba que ella le haría una encerrona la noche anterior, por ende, se le adelanto y se marchó. De ese modo él no se veía mal situado ante ella.
O al menos eso esperaba que sucediera.
Toma asiento frente a su escritorio y de la nada la puerta de su oficina se abre, él eleva la mirada para ver a su secretaria ingresar con su café y varias carpetas en sus manos.
—buenos días, señor.
—¿Novedades?
—No —responde ella dejando las cosas en su escritorio, luego hace amago de irse, pero se detiene en seco al recordar lo que paso anoche —. Señor.
Dorian estaba por probar el café cuando la escucha y alza la mirada.
—Bueno, anoche paso algo —el jefe alza una ceja —. La señorita Luna estuvo por aquí, me dijo que usted la estaba esperando, pero cuando se dio cuenta que no estaba se mostró algo molesta.
—¿Sí? —responde tranquilo, era de imaginárselo que ella intentaría sacarle fiesta la noche anterior.
—Lo siento, ¿usted tenía algún recado para ella? ¿quiere que le avise que ha llegado?
—¡No! Y no te preocupes por ella, ve y sigue trabajando.
La mujer asiente para luego marcharse.
El Ceo bebe un sorbo de su café mientras que abre las carpetas mientras niega, así que ella estaba cabreada lo que le daba la razón a su teoría.
Luna lo estaba viendo con otros ojos.
Dorian se inclina hacia atrás, se cruza de brazos para quedarse pensando que demonios iba hacer con ese problema. Esa mujer se mostraba tenaz, de esas que no se rendian tan fácil, estaba seguro de que a ella le valía mierda que él tuviera pareja.
—Si Catrina no le importa, a Luna no le interesa nada.
Era obvio que ella buscaba seducirlo para conseguir sus propósitos. Eso sí que era un problema, por supuesto que para él como hombre no, pero su para el negocio que estaba formando con ella.
No era de esos que mezclaba el placer con los negocios importantes.
—Joder, esta mujer arruinara todo.
[…]
Luna llega a la empresa esa mañana, no muy temprano ya que no tenía nada útil que hacer más que intentar ligar con Dorian.
Se encamina directo a la oficina de él, asume que ya estaba trabajando, era un hombre trabajador de eso no había dudas. Encima que dudaba mucho que se hubiera quedado con su mujer cogiendo.
Es que solo pensar en eso le daba coraje.
Avanza por el corredor hasta detenerse donde la estúpida secretaria.
—Buenos días, señorita.
—¿Tu jefe ha llegado ya? ¿o también se tomó el día? —la mujer nota su tono de voz molesto.

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