La castaña lo observa fijamente, ¿debía de creerle? ¿de verdad le estaba con sinceridad? No tenia como confirmar la presencia de Dorian en esa fiesta, ¿o sí? Aunque hacer ese tipo de actos era como mostrarse una mujer toxica.
Nunca se mostro desconfiada desde que comenzó a salir con Dorian, ¿Por qué ahora sí? ¿Por qué vivían juntos y la relación era más seria?
—¿Qué sucede, bebé? —pregunto capcioso ante aquella poderosa mirada inquisitiva de Catrina.
—¡No! No pasa nada M
Medio sonríe, estaba paranoica, era imposible que Dorian hubiera asistido a esa fiesta con una mujer, bien sabia que su hermana Elisa asistía a esas fiestas y él hecho de que se dejara ver con ella con otra mujer era algo que no concebía.
—¿de verdad? —insiste.
—Si, seguro. Solo estoy cansada, Elisa me tuvo ocupada todo el día con eso de la fiesta, al final tuvimos que escabullirnos para poder irnos.
—Claro.
El Ceo envuelve el cuerpo de su mujer con uno de sus brazos mientras que le sostiene la tierna mirada con la que ella lo estaba viendo ahora, parecía que estaba más tranquila y menos curiosa.
—Entonces, ¿estas muy cansada como para no querer estar conmigo? —Catrina ensancha un poco la mirada ante aquella propuesta indecente.
La verdad es que, si hubiera estado recientemente con una mujer, ¿Cómo podría querer hacer el amor con ella?
El coche que ella vio salir del evento tan solo fue poco antes de que ella y Elisa se marcharan, el tiempo que hubiera tenido con esa mujer era corto como para decir que hizo algo con ella y luego llega a casa como si nada buscando más.
No tenía lógica, Dorian no la estaba engañando.
Catrina envuelve el cuello de Dorian con uno de sus brazos al mismo tiempo que le muestra una leve sonrisa de complicidad.
—Nunca estoy tan cansada para ti, mi amor.
—¡Me gusta escuchar eso, bebé!
El Ceo besa los labios de su mujer con gran intensidad, rápidamente desciende con su mano libre hasta el lazo de su bata, deshace la misma y hace a un lado las solapas para hacerse con su cuerpo medio desnudo.
Esa noche llevaba un pequeño pantaloncillo de seda junto con una blusa a juego que le quedaba bastante corta, dejando su cintura expuesta.
—¡Mmm! Pero que provocativa estas esta noche.
—Y eso que no viste como estaba vestida esta noche en la fiesta.
—Realmente es una pena que no hubiera podido verte.
Los besos de Dorian descienden lentamente hacia la curva del cuello de Catrina, eran lentos, húmedos, de esos que succionaba con suavidad. Y todo aquello provoca gemidos de placer en Catrina que acelera el nivel de excitación en su cuerpo.

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