Entrar Via

Clímax de oficina romance Capítulo 64

Pero Luna se cabreo cuando la secretaria de Dorian le informo que el Ceo no asistiría a la empresa el día de hoy, la mujer no daba crédito a lo que oía, él se quedaba un día entero en casa simplemente por su estúpida mujer.

Es que no lograba comprender que diablos le pasaba a Dorian, ¿Qué tipo de empresario era? ¿Cómo es que saltaba un día de trabajo? eso no le parecía nada profesional.

La mujer saca su móvil y realiza una llamada.

[…]

Dorian bebé un poco de su café, no era tan bueno como el de Catrina, pero al menos lo mantendría alerta.

A cada instante mira el reloj para fijarse que pasaban las horas y ella no llegaba. Baja la mirada para preguntase si de verdad Catrina no pensaba regresar a casa con él.

Pero entonces, escucha un sonido que espero escuchar toda la noche, alza la mirada y la ve entrar en la casa. Su corazón se acelera al mirarla que deja el café a medio consumir.

—Catrina —musita al mirarla aun parada muy cerca de la puerta, como si quisiera devolverse sobre sus pasos y marcharse, desde luego que él no se lo iba a permitir.

—Hola.

—¿Por qué no regresaste anoche?

—No me sentía nada bien.

—¿Por qué?

Ella deja sus llaves en la mesa para luego pasar a un lado de él, pero Dorian se lo impide y se queda justo donde estaba.

—Dime.

—Dorian.

—Quiero que me lo digas—ella alza la mirada para ver sus hermosos ojos tan cautivadores, pero unos que quizás ya estaban mirando a otra mujer.

—¿Has puesto tus ojos en otra mujer? ¿estoy en lo cierto?

El Ceo frunce el ceño ante aquellas palabras, la verdad es que si le sorprende muchísimo que ella le soltara esa información.

Aunque, definitivamente, Catrina lo vio con Luna.

—No, claro que no, ¿Cómo se te ocurre pensar una cosa como esa?

—¿Cómo? Porque te vi, Dorian. El almuerzo, la fiesta de beneficencia, y encima llegas a casa bañado en perfume de mujer, y si eso no fuera poco llegas muy tarde.

Bueno, ella sabia todo. Sin duda alguna era una mujer bastante astuta.

—No es lo que estás pensando.

—Típicas palabras de un hombre que esta engañando a su mujer.

—por supuesto que no es así, yo no te estoy siendo infiel, no te he engañado ni un solo momento desde que hemos estado juntos.

—No me digas.

Dorian observa la forma en la que ella le responde, era claro que no le creía una sola palabra. Aquello seria complicado.

—te digo que no es lo que piensas, veras, tuve que ir a la fiesta de beneficencia porque…

Pero sus palabras se ven interrumpidas por el timbre, ambos miran hacia la puerta, luego se miran a la cara como si estuvieran esperando unas palabras del otro.

—No espero a nadie…

Es Catrina quien abre la puerta, pero no había nadie afuera, la joven baja la mirada y lo único que consigue es un sobre amarillo. Lo toma y ve que no tiene identificación.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Clímax de oficina