Sus palabras provocaron escalofríos en el cuerpo de Catrina, fue como si una corriente eléctrica recorriera toda su espina dorsal.
Siente la mano de Dorian contra su cuello, oprime sutilmente hasta que ella siente que comienza a cortar su respiración, pero de forma erótica. Catrina percibe que él frota su polla contra su culo provocándola a elevar sus caderas.
—Dorian…
—Si, lo sé, bebé.
El Ceo toma posesión de su verga se agazapaba un poco y es cuando logra palpar la entrada de la vagina de Catrina. Su boca se vuelve agua ante el contacto húmedo y tibio de su interior. Poco a poco se adentra en ella al mismo tiempo que la oye gemir.
Desliza un poco sus dedos, quedando unos pocos contra su cuello y otros entre los labios de ella, logra introducir un par de dedos dentro de su boca al mismo tiempo que su pene ingresa más y más dentro de la vagina de ella.
—¡Oh! Dorian —gime aquellas palabras para luego chupar los dedos de su marido.
Dorian se aferra a las caderas de ella mientras que su verga hace la magia dentro de ella, mueve su pelvis contra el culo de Catrina consiguiendo que ella elevase mucho más su cadera.
—vamos bebé…
—Dorian… Dorian…
Catrina ya no lograba soportarlo más, le encantaba sentir a su marido dentro de ella. Cada vez que tenía sexo con él era lo mismo, quería acabar rápido, a veces le costaba mantenerle el ritmo a ese hombre.
Por suerte, ella siempre conseguía obtener varios orgasmos.
Sonríe con malicia, Catrina desliza sus manos por su propio cuerpo, tocando sus tetas y apretándolas mientras siente como el pene de su marido se mueve dentro de su cuerpo. Aun con dos dedos de Dorian en su boca ella gime de placer.
En eso siente que la mano libre de Dorian asciende con delicadeza hacia uno de sus senos, se apodera de uno de sus pezones. Sus acciones le arrancan un gemido de placer que la traslada a la gloria.
Él conocía bien sus puntos débiles.
—¡Ahhhh! Dorian, Dorian, Dorian…
Catrina termina por gemir su nombre justo cuando el orgasmo vuelve a arremeter contra ella, pero aquella manera fue mucho más enloquecedora.
—¡Ahhhh! ¡Ahhhh! ¡Ahhhh! —grita con cada pausa.
Al final, después de quedarse sin respiración y con las piernas temblando Catrina regresa a la realidad después del éxtasis que acaba de vivir. Sonríe nuevamente, pero aun siente como su marido continuo dentro de ella, moviéndose tan deliciosamente que se le hace agua la boca.
Relame sus labios ante la resequedad.
—eso te ha gustado, ¿no es así? —Dorian jadea contra su oído mientras le chupa el lóbulo de la oreja.
—¡Oh, si! ¡Claro que me ha gustado! —Catrina lleva una mano por detrás del cuello de Dorian para mantenerlo sujeto donde quería —. Siempre me gusta cada vez que me cojes.
—Lo sé.
La joven muerde sus labios con picardía.
Ese hombre estaba totalmente cautivado por su persona y eso le encantaba.
—No quiero que sigamos discutiendo más—él le menciona suavemente contra sus labios.
—estoy de acuerdo contigo.
Esa noche se quedaron en casa para disfrutar de ellos dos, de un tiempo que ya casi no poseían. Pero intentarían recuperar.
Catrina se quedó reposando sobre el pecho de Dorian mientras ambos miraban un poco la televisión, pero pronto noto que él se quedó completamente dormido llevándola a sonreír. Acaricia su pecho desnudo y piensa en todo lo que hicieron durante su tiempo a solas en casa.
Suspira.
Hacia tanto que no compartían momentos como esos, desde que ella trabajo para él, o al menos eso creía.
Lo importante es que ahora recuperaran el tiempo perdido, que la relación se fortaleciera, era lo único que ella deseaba.
Ya se había dado cuenta de que Dorian no la estaba engañando, estaba completamente segura de que eso era verídico. Y con aquel pensamiento la castaña se quedó dormida sobre el pecho de su marido y con una satisfacción plena en su alma.
Mientras que Luna mira por el ventanal de su habitación mientras bebe un sorbo de su copa, tensa la mandíbula al pensar en Dorian y esa mujer misteriosa, se pregunta cómo era ella físicamente como para que él estuviera tan enamorado.
—Mierda… solo es una maldita secretaria retirada. ¿Qué tan bonita puede ser?
Si la comparaba con la que tenía en estos momentos, dudaba que esa mujer fuese hermosa, no como ella, se había hecho los retoques suficientes como para ser el centro de atención de cualquier hombre.
Le daba tanto coraje que Dorian ni siquiera intentara algo con ella, ni una insinuación, ¿Qué era lo que le pasaba? Y encima de eso, mira que venir a escabullirse hoy en la oficina.

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