Al mismo tiempo…
—¿Quieres que me disculpe con Celia?
La expresión de Marta se tensó levemente mientras miraba a su hijo, quien comía con parsimonia.
César dejó los cubiertos y asintió con calma.
—Sí.
Marta sonrió con incredulidad y se reclinó en el respaldo de la silla.
—Ya cedí los derechos de desarrollo de la Isla Creciente en Meridion. ¿Los Rojas aún no están satisfechos? ¿Y encima tienen que…?
—Es mi suegro quien no está satisfecho.
¿Su suegro…? Marta miró a César, quien claramente anteponía los intereses de otros a los de su propia madre, mostrando una expresión de exasperación. Ahora lo entendía: ¡su hijo era un auténtico idiota enamorado! Tomó aire para contenerse. Él era su hijo, a quien había recuperado después de creerlo perdido. Tal vez en la vida pasada le había debido mucho, por eso ahora estaba por cobrarle la deuda.
—Está bien, te lo prometo. Dame su contacto de celular. —Al ver la vacilación de César, añadió—: Tranquilo, no la presionaré. ¿Vale?
***
Al atardecer, Celia acababa de salir del trabajo cuando recibió una llamada con código de área de la capital. Se sorprendió un momento antes de contestar. Sin duda, era la voz de Marta. Ella la citó en un restaurante. En el amplio local, solo estaba ella. César no aparecía por ningún lado.
—Deja de mirar. No le pedí que me acompañara —dijo Marta, haciéndole una seña—. Siéntate.
Luego, ordenó a los meseros que sirvieran la comida. Celia se sentó, preguntándose si Marta realmente la había llamado para disculparse. Justo entonces, la mujer habló:
—La verdad es que nunca vi con buenos ojos tu matrimonio con César. Para mí, eres demasiado indecisa. No eres adecuada para ser la dueña de los Herrera. Aunque eres la heredera de los Rojas, sé bastante bien la situación interna de tu familia.
—Acepto su relación, no porque tema que la influencia de los Rojas llegue hasta la capital. Solo me preocupa mi hijo. Ya conoces la situación actual de los Herrera. David incluso intentó envenenar a su abuela. Si la anciana no hubiera tomado precauciones por su cuenta, quizás ya no podrías verla.
Celia quedó atónita.
—¿El envenenamiento de la abuela fue obra del tío David?
Se le escapó el "tío David" sin querer, y ya era tarde para rectificarse. Marta no hizo ningún comentario al respecto.
—Sí. Todo por la empresa El Valle. La abuela aceptó fusionarla, pero se negó a dársela a él. Además, redactó un testamento estipulando que solo tras su muerte la propiedad de la empresa se haría efectiva.
"Así que la abuela firmó ese contrato, y por eso David intentó envenenarla…"

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...
Además de lo inútil que es traiciona a la única persona que se preocupa por ella? En lugar de que el dr se enamore de la otra doctora le histeriquea, ya 🥱 aburren que se decida por uno u otro...
Siempre pasa así se saltan capítulos y uno tiene que continuar nomás y se pierde el hilo pero bueno pensé que siendo profesional medio genio sería más perspicaz pero es tan inocente ingenia idiota no sabe lo que quiere, un marido horrible y sigue detrás de él una arrastrada, sin nada de amor propio pero bueno esperemos se arme un poco más y deje de ser manipulable...
Lets go...
Me volví a quedar en el 575. el 576 no aparece...