Poco después llegaron Yael y Lluvia. Tras elegir un claro cerca de la montaña y el río para acampar, todos empezaron a trabajar.
Celia y Lluvia se encargaron de preparar la parrilla. Yael, Jacob y Ben montaban las tiendas, mientras Lía ayudaba en lo que podía: repartía estacas, sujetaba cuerdas y corría de un lado a otro ayudando con los detalles.
Con quien mejor se llevaba era con Yael. No paraban de charlar y, a pesar del ajetreo, a ella se la veía radiante y llena de energía.
Lluvia, mientras untaba aceite en las brochetas de carne adobada, no podía evitar lanzar miradas furtivas hacia ellos. Celia, que estaba avivando el carbón, levantó la cabeza, siguió la dirección de su mirada y no pudo evitar sonreír.
—¿Qué te parece Yael?
—Ah, ¿qué? —Al verse descubierta, Lluvia volvió en sí—. Bueno, es un buen chico. Generoso, alegre, con buen sentido del humor… solo que…
—¿Solo que qué?
—Es muy sociable. No como yo… —Lluvia bajó la mirada y guardó silencio.
—Tú también tienes tus virtudes. No te compares solo con los demás. Tienes cualidades que otros no poseen. Nunca te subestimes.
Lluvia quedó pensativa un momento y asintió con la cabeza con seriedad. En ese momento, Yael se acercó, sacó una botella de agua de su mochila y se la tendió a Celia. Luego, le ofreció una bebida a Lluvia.
Celia miró el agua mineral en su mano y luego la bebida de su prima…
—Vaya, no es muy equitativo que digamos.
Las mejillas de Lluvia se encendieron con timidez.
—Sé que a Lluvia le gustan los jugos de frutas, pero no sabía qué preferían ustedes. Si no… ¿quieren que llame a César para que nos traiga algo más? Si se entera de que estamos acampando sin él, seguro que se echa a llorar.
Celia quedó sin palabras. Lía se acercó con las manos en las caderas.
—¿Quién va a llorar?
—Ese elegante pariente de ustedes, el de la capital.
—Jamás lo he visto llorar. ¿Tú sí?
Yael no dijo nada, pero miró a Celia. Ella desvió la mirada sintiéndose un poco culpable…
—Cuando vuelva, ya lo consolaré.
Jacob asomó la cabeza por la tienda y, al oír las risas, les preguntó con curiosidad:
—¿De qué se ríen tanto?
Ben acababa de terminar de revisar los amarres de la tienda y también les echó un vistazo.
—Es normal que los amigos charlen, ¿no?
—¡La señorita nos ha excluido! —bromeó Jacob.
Parecía que ella había organizado esta acampada más para sí misma…
A Ben no le importaba esto. Volvió a lo suyo, se agachó y ayudó a Jacob a fijar la última estaca.
—Con tal de que ella sea feliz, me basta.
—¡Esto es ilegal!
—¿Y piensa denunciarme?
Al escucharlo, la arrogancia de Macarena se desvaneció al instante. Sabía que había tenido la mala suerte de caer en sus manos. Tomó aire profundamente para calmarse, y le preguntó clavando la mirada en él:
—¿Qué es lo que quieres?
Él le respondió con total indiferencia:
—Que usted y mi tío David se desvinculen de la familia Herrera.
—¡Esto es imposible! —Lo rechazó de inmediato, temblando de rabia.
¡César pretendía expulsarlos de la familia! Sin el respaldo de los Herrera, ¡no obtendrían más beneficios!
—Si usted no lo acepta, encontraré una manera para que su esposo lo haga.
César mostró una sonrisa maliciosa y se retiró sin mirar atrás.
Macarena intentó perseguirlo, pero la puerta se cerró de golpe, dejando en el espacio solo el eco de sus gritos histéricos e insultos.
César bajó las escaleras escoltado por dos guardaespaldas. De repente, su celular vibró. Se detuvo y revisó el mensaje. Era una foto grupal que le envió Yael. Estaban todos acampando, felices.
César quedó sin palabras…

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró
Se nota que es una novela oriental que sinceramente es demasiado machista, la mujer queda como una verdadera esclava medio liberada pero que se arrastra por los protagonistas masculinos, la mala demasiado perversa psicópata sociopata terrible, así siempre son los argumentos de novelas de oriente...
Asco de novela. La protagonista según es doctora y no sabe autodiagnosticarse su síndrome de Estocolmo. Parece que un abusador escribió esta novela....
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
detesto las historias en donde convierten al abusador en un heroe y martir, y de dejan ver a la mujer como una tonta que lo perdona, eso es inaceptable...
Habrá más capítulos? Gracias...
Es el final o continua???...
Nunca en mi vida de lector, habia leido una novela taaaaaaaaaaaaaan LARGA!!!...
Xq tiene final me kede con pena de saber si se casaron el nacimiento del niño 💔...
Me ha gustado esta novela, pero siento que se está extendiendo demasiado, muchos problemas y no se resuelve ninguno. Ojalá no la alarguen más, y todo no se vaya a resolver en el último capítulo, como siempre....
Hay un corte del trama en el capitulo 496 a la 497, porque no sigue la secuencia, de hecho en el libro original hay discrepancias con lo que tiene desde el capitulo 494...