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Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 639

Celia inclinó la cabeza, entrecerrando los ojos con curiosidad.

—¿Tan seguro estás de lo que haces?

César se detuvo y se volvió hacia ella con calma.

—La he visto crecer y la conozco bien. El único problema que Lía ha tenido en su vida es que siempre la han engañado para quitarle dinero. Ser tan ingenua no le hace ningún bien. Ya que está decidida a ganar su propio sustento, le daré una oportunidad. Ella es la única heredera de los Morales. Si realmente logra valerse por sí misma, más que enfadarme, me alegrará. Lo que me preocupa es que, tras un par de días de dificultades, vuelva a buscarme.

Ella arqueó una ceja, aún con dudas.

—He oído que los Morales consienten mucho a los hijos. Si es hija única, ¿por qué la dejan viajar sola? ¿No les preocupa?

—Cuando el polluelo crece, tiene que salir del nido y ver el mundo. Aunque duela, hay que dejar que forje carácter.

***

Mientras tanto, Nicole le entregaba a Valeria el acuerdo firmado por David. La anciana se puso las gafas, leyó el documento y soltó un largo suspiro.

—César se ha tomado muchas molestias para resolver esto.

—Él sabía que Macarena intentaría retractarse, así que se adelantó a sus movimientos.

Seguramente Macarena nunca imaginó que, desde el momento en que aceptó las condiciones bajo presión, ya había caído en la trampa. Ella creía que las promesas verbales se las llevaba el viento y que podría negarse cuando llegara el momento.

Lo que no sabía era que la grabación solo servía para presionar a David, y que el acuerdo que ella firmó inicialmente era un señuelo. El único documento con validez legal era el que acababa de firmar su esposo. David lo había leído minuciosamente antes de firmarlo. Aunque luego quisiera retractarse, no tendría forma de demostrar que fue coaccionado.

Valeria guardó el acuerdo en la carpeta.

—La separación es la mejor solución para todos —murmuró.

Aún sentía el aguijonazo del dolor al recordar que su propio hijo había intentado envenenarla. Al fin y al cabo, era su propia sangre. Ella no lo había criado bien y parte de la culpa también era suya. No quería llegar al extremo de odiarlo, así que esta separación era la última pizca de dignidad que le concedía a David y a Macarena.

—¿Nicole ha ido a las oficinas? —Macarena entrecerró el entrecejo.

—Ella ha estado en el hospital cuidando a la señora. No se ha presentado en la empresa.

Macarena se quedó pensativa. Si César seguía vivo, era lógico que usara a Nicole para mover sus hilos. Estaba segura de que algo habrían intentado mientras ella estuvo retenida. Pero, ¿realmente no había pasado nada? ¿Acaso ese estúpido de César creía que ella aceptaría la separación de la herencia de buena gana? ¡Qué ingenuo!

Al llegar a la villa, Macarena entró con paso firme. Vio a David sentado en el salón con una expresión sombría. Sorprendida, dejó su bolso y se acercó con una sonrisa ensayada.

—He estado fuera por unos asuntos de trabajo, querido. ¿Estás enfadado porque no estaba en casa para recibirte?

Se sentó a su lado y lo abrazó, confiada en su capacidad para manipularlo. Antes, David siempre cedía ante sus encantos. Pero, de inmediato, él la apartó con violencia y le clavó una mirada cargada de odio.

—¿Por asuntos de trabajo? ¿Te refieres a tus "negocios" en Ficus?

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