Entrar Via

Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 643

Era cierto. Si aceptaba volver a casa y seguir siendo la señorita mimada, lo tendría todo; sería mucho más fácil que seguir viviendo en la estrechez de ahora. La verdad era que Lía no estaba hecha para las penurias. Llevaba quince días en ese trabajo a tiempo parcial y su voluntad había flaqueado desde hace mucho. Si no fuera porque…

Lía desvió la mirada, con un deje de culpabilidad.

—Yo… tarde o temprano, tengo que aprender a valerme por mí misma.

—No tienes la capacidad para independizarte, pero optaste por pasar todas estas penurias. ¿Debería decir que te lo has buscado o debería sentir lástima por ti?

El tono de Nicolás era sumamente tranquilo. Sin embargo, para ella, esa calma era más hiriente que cualquier grito. Era una burla, una muestra de desconfianza absoluta. Él no creía que ella pudiera aguantar dificultades, ni que realmente quisiera independizarse.

Y aunque era cierto que no sabía cuánto aguantaría, que la menospreciaran, ni mencionar que el menosprecio venía de alguien que le gustaba, era un sentimiento horrible para ella. Apretó los puños a los costados y sostuvo su mirada.

—No necesito tu lástima. Sé que ninguno de ustedes cree que pueda hacerlo. Porque soy una Morales y una niña mimada. Y, según ustedes, cuando sea mayor, seguiré el camino que mi familia ha trazado para mí. Así tendré una vida fácil y sin preocupaciones. No obstante, esto no es lo que quiero. ¡No soy una marioneta sin voluntad! ¡Tengo metas propias! Podrán despreciarme, pero no debiste dudar que sea capaz de lograrlo.

Lía soltó aquellas palabras cargadas de indignación casi gritando. Sin esperar a que Nicolás le respondiera, salió corriendo sin mirar atrás.

Él se quedó en la puerta, arrugando el entrecejo. Varios segundos después, suspiró. Sabía que sus palabras habían herido su orgullo, pero… esa era la única forma de hacerla desistir.

***

Esa misma noche, Miguel reservó el restaurante giratorio de la torre de televisión de Ficus para celebrar el cumpleaños de su hijo y su pareja. El muchacho, que tendría unos diecisiete o dieciocho años, era de facciones finas y atractivo. Se notaba que estaba bien criado, pues irradiaba alegría y confianza en cada gesto.

La mujer que lo acompañaba llevaba una boina. Aunque iba sin maquillaje, no podía ocultar la belleza de sus rasgos. Tenía un aire distinguido y especial.

—Thiago, no he podido organizarte una gran fiesta —dijo Miguel, mirándolo con un deje de disculpa—. ¿Te decepcioné?

Thiago negó con la cabeza, sonriendo.

Capítulo 643 1

Capítulo 643 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró