Entrar Via

Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró romance Capítulo 645

La atmósfera en el estudio se volvía cada vez más tensa. Ferlín comenzó a toser en ese momento. El mayordomo entró rápidamente con su medicina, se acercó a la mesa y la colocó frente a él.

—Señor, debe tomar su medicina. Luego necesita hacer una nebulización.

Ferlín tomó el vaso y bebió el brebaje sin decir palabra. El mayordomo se dirigió a Miguel.

—Sabe muy bien el estado de salud del señor. ¿Para qué se puso tan terco?

—Descanse —respondió Miguel con frialdad. Sin añadir nada más, se dio la vuelta y salió del estudio.

Ferlín dejó el vaso vacío sobre la bandeja. El mayordomo la recogió y, de repente, le preguntó en voz baja:

—Señor, si el señor Miguel insiste en que esa mujer y su hijo sean parte de la familia, ¿qué hará?

—De todos mis hijos, él siempre ha sido el más obediente —respondió Ferlín con una mirada llena de indiferencia—. Si se pone en mi contra por esa mujer y su hijo, no me quedará más remedio que… adelantarme y cortar el problema de raíz.

***

En Colina Serena, Enzo llevaba menos de dos días en casa cuando quedó rendido ante las artes culinarias de César. Ese hombre que siempre ponía mala cara al oír su nombre, por la primera vez, lo elogió.

—Si le gusta, lo haré más a menudo. —César sonrió.

—Espera. Yo no dije eso —respondió Enzo mientras seguía comiendo—. Si hubiera sabido que cocinabas así, te habría dejado pasar la prueba mucho antes.

Ben no pudo aguantarse la risa.

—Usted no decía eso antes.

Enzo se puso serio de inmediato.

—¡Hay que saber adaptarse a las circunstancias!

—Lo que pasa es que le gusta la comida y no puede hablar mal de quien se la pone en la mesa —replicó Ben.

—¡Mocoso! Llevas tanto tiempo en casa y aún sigues de insolente —dijo Enzo, fingiendo estar molesto.

Celia acababa de entrar en casa cuando vio la insólita armonía entre los tres. ¡César estaba comiendo con Enzo!

—Yo también voy —dijo Ben, levantándose rápidamente.

Ambos salieron apresuradamente, sin dar tiempo a Celia a reaccionar. Ella no sabía bien de qué iba todo, pero intuyó que se avecinaba una tormenta. César se levantó sin prisa y se acercó a ella.

—No te preocupes por ellos. Al fin y al cabo, son Rojas. Les será más fácil arreglarlo.

Celia apretó los labios y lo miró fijamente.

—Es que no lo entiendo. Después de todo lo que pasó con Águila, con Andrés y con Ben, ¿por qué el abuelo sigue siendo tan terco? Mató a Simón porque creía que amenazaba la vida de Ben. ¿Pero por qué ahora no puede aceptar a un muchachito?

Ella no entendía la raíz del conflicto, ni por qué Ferlín se oponía a un muchacho que también llevaba la sangre de los Rojas. ¿Solo porque su madre era una actriz controvertida?

—Aunque la posición social sea importante y los adinerados valoren el linaje, no creo que Sonia carezca de méritos. Más allá de las etiquetas que la gente quiera ponerle por su pasado, ella, como madre, ha sacado adelante a su hijo sola y ha llegado hasta donde está hoy. Ha hecho más de lo que la mayoría podría hacer.

César la miró fijamente. En sus ojos se reflejaba una mezcla de admiración, empatía y compasión por Sonia. Pero mientras ella se compadecía de los otros, él terminaba sintiendo lástima por ella.

¿A él si le importaba el origen familiar? En el pasado, diría que a él le daba igual. Total, su familia había tomado la decisión por su parte. Sin embargo, ahora no pudo evitar preguntarse: si él hubiera reconocido a Celia al principio, si se hubieran enamorado, pero la abuela le hubiera ordenado casarse con otra mujer, ¿qué habría hecho él?

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Cuando al fin ella se rindió, él se enamoró